(desde un texto de Vaneigem y una frase de una mujer argelina)
He llevado todo el día en el bolsillo un pequeño libro, o una revista minúscula, el número 11 de Sediciones, supongo que no muy fácil de encontrar ahora (se puede probar escribiendo a Agitaletxe HIRU, S.L. en el apartado de correos 184 de Hondarribia, Guipúzcoa, aunque yo lo encontré fácil en una librería). Ir a Hondarribia a buscarlo es una idea mejor todavía. Lo he ido leyendo en los metros, en la comida, en ratos robados: única, y repetidamente, el último capítulo de la parte Discurso sobre la vida posible (textos situacionistas). Es de Vaneigem, el más expulsado, creo, y para mí el más tierno, eso seguro, de ellos. Un fragmento de su "Aviso a escolares y estudiantes". Seguro que en Internet se encuentra el texto completo.
Lo que me ha provocado escribir no es un análisis del pequeño texto. Crítica implacable y certera del sistema financiero mercantil y de la escuela que lo surte de elementos humanos, peca como suele suceder en la solución, que presupone siempre que eliminando la opresión todo el mundo acude, donde haga falta, con bondad. Dejan fuera el proceso intermedio que, ¡qué diablos!, en realidad nadie sabe muy bien cómo podría articularse. Solo sabemos que esto no. Esto no, por favor. Y no nos hagan ir más lejos del por favor, si pueden evitarlo. Que no van a poder ni querer; así que ya veremos.
La frase que una mujer escribió: "En Argelia, se enseña al niño a lavar un muerto, yo quiero enseñarle los gestos del amor". ¿No es el centro de un potente y hermoso discurso? Habría que llevarla por todo el país y traerla después al nuestro, y a los del resto, para que nos dijera, mirándonos a la cara, que olvidemos lo de lavar a los muertos. ¿Cuántas técnicas me enseñaron a mí para hacerlo? ¿Para lavar primero el muerto y frotar luego sobre su recuerdo?
O la cita del principio: "No esperaba que todo lo que hiciera me saldría bien: a menudo no salía bien. Pero al menos podía hacerlo". Al menos... está bien, muy bien. Es de Georg Groddeck, de quien yo no había oído hablar, pero de quien en nota al pie el editor dice que en un libro de Anagrama, del 75, Eduardo Subirats sintetizó el proyecto de este psicoanalista alemán: "El Ello de Groddeck es la coextensión de toda las cosas atravesadas por el deseo".
No entiendo muy bien lo del psicoanalista, pero apoyo firmemente, llevado por un instinto infalible, que sí, que se coextiendan (después de que el deseo las haya atravesado). No hay que llenar de deseo la escuela, viene a decir el situacionista, los niños y los jóvenes acuden llenos: basta con que no los vaciemos concienzudamente para convertirlos en empleados al servicio de quienes crearon las escuelas, la familia, los hospitales, las fábricas; y las cárceles, no olvidemos los muy diversos tipos de cárceles.
Y frente a todo lo que hay (y no cuento), la lucidez de Vaneigem advirtiendo a los compañeros que deberían estar a nuestro lado y están en la pendiente del "cuanto peor, mejor". El aviso lúcido e infrecuente que cito entero: "Acentuar el deterioro no beneficia solo a los carroñeros de lo inmobiliario, a los ideólogos del miedo y la seguridad, a los partidos del odio, de la exclusión, de la ignorancia, sino que además da razones a este inmovilismo que no deja de revestir y enmascarar su nulidad con reformas tan espectaculares como efímeras".
Para los que os dedicáis a la enseñanza y no dais razones a este inmovilismo. Para los que frenáis el deterioro en esa lucha que imagino solitaria; quizás perdida.
Para vosotros, con amor de mí y de mujer argelina (éste tan, tan, valioso).
Y buenas noches.
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5 comentarios:
Un buen post lleno de referencias que invitan a la reflexión, pero créeme, cuando estás en el aula de los expulsados haciendo guardia o cuando una alumna tepregunta
“para qué quiero aprender eso, para acabar fregando escaleras como mi madre?”, entonces no piensas en teorías sino en darles respuestas que les sirvan y no es fácil. Muchos, yo soy una de ellos, seguimos haciendo nuestro trabajo con ilusión y no damos nada por perdido.
Ya sabes que me gustan las pistas y tirar de los hilitos, gracias por todas las que dejaste hoy.
winsta
¡Qué dura, la práctica!
¿Cómo no renunciar a decirle, "Fíjate, has aprendido a hacer la pregunta que tu madre no supo hacer. Y qué grande y estupenda es tu madre, que friega escaleras para que tú estés aquí. Porque sabe, aunque a veces maldiga, que estando aquí y aprendiendo eso a lo mejor, no es seguro pero a lo mejor, no acabas fregando escaleras"?
Qué difícil decir eso, cada vez de un modo diferente, con palabras, con los ojos, las manos. Para qué sirva una vez de cada ¿10?
Por eso mi amor y el de la madre argelina. La que sabía que su hijo, a pesar de lo que ella le quería enseñar, tenía sobre todo posibilidades de ser el muerto o el que lavaba el muerto.
La lucha no se libra en la escuela, ni en las empresas. Ahí somos la carne de cañón (alumnos, profesores, trabajadores). ¿Cómo crear la gracia en un matadero? Pero hay que seguir, como sé por lo que dices que tú sigues (gracias, en nombre de todos).
Lo único que puedo hacer, si te gusta tirar de los hilillos, es buscar y traer aquí los mejores tapices y mostrarlos por el lado del frente y luego por atrás, para que puedas encontrar los que te gusten y tirar de ellos.
Al fin y al cabo, lo de tratar de ver la luz en el tánsito de la luz, ¿quién me lo enseñó, quién?
A partir de tu entrada podría escribirte un comentario eterno. Pero, como casi siempre que hablo de esto suelo ponerme demasiado idealista y un tanto bobo, prefiero apuntarte un frase que en los primeros días de profesor novato me espetó un compañera muy sabia: "en Occidente la escuela es una ergástula". Yo sonreí, corrí al diccionario cuando nadie miraba, y comprendí.
Lo mismo, Pablo, hice yo (aunque en versión online). Resulta que el diccionario de la Real cambió la palabra a "ergástulo".
¿No decía V "enmascarar su nulidad con reformas tan espectaculares como efímeras"? Pues esta masculinización de una palabra ni siquiera me parece espectacular.
No te preocupe ser bobo en el discurso, ni en la vida con los tuyos, siempre que antes o después haya acción y en ella seas escueto, oportuno y sepas dar donde duele (a ser posible, que no sea en tu propia cabeza ni en la de los alumnos).
Gusto verte.
sigo la tarde con vosotros, contigo. La dura y hermosa reflexión sobre "en/ señar"(qué,cómo,para qué¿?)Gracias por no dar nada por perdido winsta. Ultimamente he sido consciente como nunca, que la educación que reciba mi hija me va a transformar a mí, hará de mí un ser distinto al que se hizo con mi propia educación. No sé si me explico, no suelo hacerlo muy bien, pero es una sensación fuerte y a veces esa idea en estos tiempos de reformas y contrareformas me hace temblar de inseguridad. Gracias por dejarme leeros.
Siemre E.
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