Querida Emily:
Te escribo una carta que no recibirás pues no confío en más que en la carne que me sostiene viva. Como aquel gusano rosa que una tarde se coló en tu habitación. Mientras leía Crónica de plata, me he preguntado muchas veces qué pensarías hoy de la literatura. De nosotros, los aficionadamente expuestos, de todo lo escrito para ser leído como un objeto de mercadeo. Con qué fin llenaste tú tu día y tu noche de palabras, con qué afilada mira clavaste el dardo donde se mantiene tu verso, de qué te alimentabas si no fue de mundo, cómo nunca perdiste el juicio, cómo hablaste del amor sin sentir el húmedo peso de otro cuerpo. Qué les digo de ti a los descreídos de la honestidad del poeta si solamente viviste dentro de tu blanco límite.
Querida Emily refugiada. Fuiste de paso cobarde y sílaba viajera. Qué pensarías de esta cueva, de encontrarnos reunidos, discutiendo sobre las ediciones de tus poemas. Sentados frente a la inmensidad de todo lo arrasado, lo brutalmente desaparecido, la muerte, una por una, de todas las creencias.
Si cuestionaste a Dios, por qué sentarte a esperar la noche.
Poeta Aroa
Poeta Aroa:
Si la Poesía cambia la Vida, ¿cómo dudas de que no haga lo mismo con la Muerte? ¿O de que no pueda leer tu carta o contestarte? Piensa en Dante, recorriendo lo que no existe guiada por Virgilio, que ya no existía. A mí también todo me entraba por la carne en los primeros años. La Naturaleza te traspasa si cumples la condición de la intensidad: ese es el requisito previo del Poeta. Sea una abeja y un petirrojo, o el húmedo peso de otro cuerpo, o lo que quieras imaginar que pueda sentirse, si no hay intensidad, un claveteo obsesivo del afuera en el adentro, no hay Poeta. El objetivo exterior del Poeta es indiferente. Solo cuenta que sea una tarea que esté más allá de lo posible.
Pero la naturaleza es todavía una extraña:
Los que más la citan
Nunca han traspasado su casa embrujada,
Ni han simplificado su fantasma.
La carne es el ojo de entrada, lo demás es la disciplina de la mente.
No hay Fragata como un Libro
Para llevarnos a lejanas Tierras
Ni corceles como una Página
De briosa Poesía –
Tras la intensidad, viene el mundo propio, creado dentro, pero no reflejado: un destilado de la Creación en la creación, cuando esta es ya un Mundo nuevo.
“El ojo que no lo ha visto” puede serHe decidido contestarte así como podría haberlo hecho de otro modo y orden, siguiendo siempre mis Poemas. Llegué de joven hasta el mar y los cerros, me quedé después en el campo abierto, limité mis pasos al jardín, pasé a habitar solo la casa y, al final, únicamente la segunda planta. Las restricciones fueron inversamente proporcionales al crecimiento de mi mundo. Equilibrio y honestidad. No pude, por los tiempos, editar mis poemas, pero ahora están ahí. Porque, acumulada y vivida la Experiencia que te he relatado, ante todo fui Poeta: conocí la Tradición. Dominé la Lengua. La forcé, para expresar lo que no había sido expresado. Los pocos de entre los pocos que lean despacio mi obra, entenderán lo que te digo. No es éste un oficio destinado a la mayoría.
Común entre los ciegos
Pero no consintamos que la Revelación
Se detenga por tesis como estas –
Poeta Emily Dickinson
La percepción de un objeto cuesta
Precisamente la pérdida del Objeto -
***
Una carta es un gozo Terrenal -
Negado a los Dioses -
19 comentarios:
Hola, Nán, me encanta Emily Dickinson y me gustó mucho el texto epistolar que reproduces. Aunque posiblemente ya lo conozcas, te copio uno de mis poemas favoritos de E.D.:
Después de un gran dolor, uno se hace formal.
Los nervios se apoltronan, como tumbas.
El corazón ya tieso se pregunta
si fue él quien lo pudo soportar,
si fue ayer o hace siglos.
Los pies, igual a autómatas, recorren
en el suelo, en el aire, en el vacío
un sendero del bosque
que ha nacido al descuido.
Resignación de cuarzo, como piedra.
Es la hora del plomo.
Si se la sobrevive, es recordada
como quien soportó nieves glaciales,
frío -al principio-, luego aturdimiento,
después dejarse ir.
OHHH, qué gran intercambio epistolar.
Las frases de la remitente Emily más sus versos golpean y se quedan ahí.
Sea una abeja y un petirrojo, o el húmedo peso de otro cuerpo, o lo que quieras imaginar que pueda sentirse, si no hay intensidad, un claveteo obsesivo del afuera en el adentro, no hay Poeta. El objetivo exterior del Poeta es indiferente. Solo cuenta que sea una tarea que esté más allá de lo posible
Y esta me parece brutal, me ha encantado:
La carne es el ojo de entrada, lo demás es la disciplina de la mente.
Una hermoso intercambio epistolar que nos dejas Nán. Cada palabra está escrita con tanta exactitud en tiempo, espacio e intención, que mi opinión hacia ella, no ha cambiado, sino más bien, me ha terminado de convencer en algo que siempre observé por sus escritos: Era una mujer divina, con una capacidad de réplica impresionante y un sentido de la estética enorme.
Un besito.
¡Felicidades, poeta Aroa! Magnífico intercambio.
Besitos, Nano. Y a L.
Bellísimo intercambio epistolar entre dos poetisas. Me gusta esta palabra: poetisa.
Un abrazo.
Un verdadero placer, repito.
A cada uno lo suyo, vengo del blog de Aroa para felicitarla por esta propuesta hermosa y arriesgada.
Querido NáN, ¡meterse en la piel de Emily nada menos! ¿Puedo imaginarte como a ella escribiendo?
Ella, que decía que el sufrimiento era una de las causas principales que la indujeron a escribir, o ¿más bien la experiencia ha sido placentera?
Has hecho un recorrido con la intensidad como flecha que traspasa el tiempo y nos alcanza. Te felicito, he disfrutado con la lectura.
Es fantástico, Nán, una idea fabulosa
Hola, SAIZ, me pasa que no tengo favoritos, por debajo de 100 poemas, con Dickinson. O los tengo, pero me cambian de la mañana a la tarde y luego vuelven a cambiar.
El que copias es grande. Se dispara pronto y al llegar a "Es la hora del plomo" ya es genial.
El texto epistolar no lo reproduzco, sino que me he permitido crearlo. Un pequeño grupo de amigos, al que está invitado quien quiera, leemos durante un mes una obra poética y hablamos de cómo ha sido para cada uno esa lectura (no de datos pedantes) una vez al mes.
Aroa abrió como introducción con esa carta y yo, que llevaba dos días enteros releyendo a Dickinson, le respondí al día siguiente, como si estuviera en contacto telepático con ella.
Compañera MARINA de la tertulia, simplemente muchísimas gracias.
ZAYI, me alegra que esto te lo confirme. Esta mística laica me enseña algo nuevo cada vez que la leo.
A tu servicio, IZASKUN, gran librera.
Un gran abrazo a los cuatro.
Gracias, ISABEL R., no puede salir otra cosa de la lectura intensa de esta poetisa (como a ti te gusta).
Se agradece la "repetición", PORTOROSA.
Me sería difícil contestarte, ISABEL, porque con los años dolor y placer crean un sustrato indiferenciado. Sí te puedo decir que, con independencia del origen, para mí el acto de escribir es siempre placentero (o "apasionante"). Y que mi carácter es más dado al disfrute de lo bueno que nos rodea.
Te lo agradezco, STALKER. Ya sabes que te debo un montón de respuestas.
Abrazos y besos a todos.
Hola Nán, un poco tarde dejé un comentario corto al post sobre la izquierda mundial.
Interesante diálogo entre dos poetas... Me intriga: 'La percepción de un objeto cuesta - Precisamente la pérdida del Objeto'
Un abrazo
Nano: tanto tanto te has puesto el vestido blanco que no se distingue a la poeta del poeta.
Dejé comentario en lo de Aroa.
Besos, muchos!!!
"Si la Poesía cambia la Vida, ¿cómo dudas de que no haga lo mismo con la Muerte?"
Brutal.
Me he quedado desde ayer, cuando leí este post, con esa frase 'La percepcion de un objeto cuesta Precisamente la pérdida del Objeto'.
Siempre ganamos al mismo tiempo que perdemos. Pero no podemos detenernos por eso. Debemos seguir saliéndonos del límite y viviéndolo todo intensamente.
GIOVANNI, ya comenté tu comentario. Supongo que en tu blog o en el mío ese tema saldrá más de una vez y podremos seguir opinando. Hay muchas frases enigmáticas en los poemas de E.D. Sobre todo en los últimos años: como si hubiera ido desnudando el pensamiento hasta las últimas consecuencias.
Un gran abrazo.
No me pongas colorado, LARA, querida. Me he sentido muy a gusto con el blanco todo el mes.
Mil gracias, GEMMA. Tenemos que organizar que puedas compartir esa experiencia de lectura del mismo libro durante un mes, viendo cómo nos haces llegar la tuya y te transmitimos la nuestra. El próximo son "Las flores del mal", aunque si se tiene tiempo, tampoco está mal bucear un poco en el resto de su obra.
Bien dicho, VERÓNICA. Solo saliendo de los límites podríamos ser uno con el objeto, más allá de la percepción.
Besos, muchos, a las tres.
Querido compañero: no había venido a agradecerte tu valioso don para traernos las palabras de Emily en tu boca de forma tan hermosa.
Yo sigo con mis dudas y, lo de siempre, porque soy de natural insistente, de mezclar la letra con la vida.
Iré captando el mensaje verso a verso, golpe a golpe.
Un abrazo.
Compañera AROA, de tu intensidad o tozudez ya he sido víctima, y espero seguir siéndolo, muchas veces. Pero quieras o no quieras, ED, tan descarnada, es una poeta de primerísimo orden. Lo que pasa es que para llegar ahí los caminos son variados. Puedes decir que no es el tuyo; pero no puedes negarlo. Así que lo mejor es que empieces a disfrutarlo.
Fíjate en nuestra admirada Teresa de Ávila. A ella le bastó ser humilde y comer el pan rancio (con su capa verdosa de cornezuelo de centeno, que es como decir hongos alucinógenos) para alcanzar su gran mundo poético.
JOVEN, yo también te quiero.
Me gustan mucho las alianzas literarias que consigues hacer, Nán. Bravo.
Pasamos el tiempo, ARACELI, lo más honstamente posible.
Gracias y un abrazo.
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