miércoles, 14 de mayo de 2008

Buenas noticias judiciales para los exlibreros de Fuentetaja

Ha sido un largo y difícil camino para ellos y para quienes hemos aprendido a apreciarlos y quererlos. En esa situación, Amelia se desmayó un día y se le descubrió una grave enfermedad de la que ya ha sido operada. Ya está como una rosa, pero fueron malos momentos.

El mes pasado tuvieron un juicio en el que la propiedad les acusaba de huelga ilegal. No se celebró porque 24 horas antes la propiedad quitó la denuncia.

Este lunes 12, a las 9:30 de la mañana tuvieron otro en el que se les acusaba de haber participado en la "violentísima entrada en la librería" un sábado de diciembre, después de la concentración. La denuncia citaba a otro y a mí, pero no nos imputaba. Fui como testigo de la defensa, teníamos toda la documentación, incluso una colección de fotos de un fotógrafo de El Mundo, uno prestigioso, de los que estuvieron en Irak. Ahí se nos ve a todos tan tranquilitos, incluso una madre con sus dos hijos.

El caso es que al final del juicio (fui el último testigo pero en todo eso ya estuve presente), el juez les preguntó a Ayuso y Mansilla, los dos dueños, que qué querían con esa denuncia. Respondieron acobardados (las frases siguientes son aproximadas), con voz temblorosa, "que lo que usted diga"... "¿Cómo lo que yo diga? Yo no he denunciado: ¿piden pena si es el caso?" ... "Bueno (dijo Mansilla), que les afée la conducta, porque nos han hecho perder mucho dinero"... Ahí casi me da la risa, ¿no sabe un propietario que si deja pudrir una huelga, sin negociar, y 1.000 clientes firman su apoyo a los huelguistas, va a perder dinero?

En resumen, el juez, en un acto de eficacia no frecuente, absolvió a los acusados, fundamentó allí mismo la absolución, dijo a los acusadores que visto lo visto, para evitar burocracia, si querían podían renunciar al derecho a apelar, renunciaron... ¡y dictó sentencia firme de absolución!

Como yo había manifestado que tenía prisa por cuestiones de trabajo, el juez dijo que firmara el primero la sentencia para que me pudiera ir. Esperando el ascensor les vi salir como si fueran unos seres pequeñitos y desamparados.

¿Qué queda ahora? El juicio laboral, que será el mes que viene. Como los dueños metieron el asunto de la entrada en la librería, tendrá que hablarse de ello y presentar la sentencia. Las cosas están mejor, pero en los juicios nunca se sabe: cruzad los dedos conmigo.

Estoy feliz con lo del lunes. Además, me voy unos días lejos de Madrid y de Internet, así que no me veréis por aquí ni por vuestros blogs.

A veces, lo justo es reconocido como justo. Un abrazo a todos.

11 comentarios:

Lanzadera dijo...

Enhorabuena a los trabajadores de Fuentetaja.

Gemma dijo...

Mi enhorabuena también, Nán.

Anónimo dijo...

¡Viva! Me alegro un montón, ojalá el juicio laboral les vaya tan bien. Se lo merecen.

Freia dijo...

¡¡¡¡¡Bieeeeeeeennnnn!!!
Me alegro por todos ellos y vosotros, el "núcleo duro de lectores" (jejeje) que habéis estado ahí apoyando y dando el callo. No sabes lo que me alegro.
Enhorabuena también por esos días de vacaciones. Disfrútalos, olvídate de Madrid y de casi todo. Hasta la vuelta Nàn. Un abrazo

Anónimo dijo...

Me sumo, cual luchador japonés muy gordo, a la alegría. A ver el otro. Gracias por estar por ahí, Nán. Con un par de pares.

Anónimo dijo...

¡Fantástico!

nán, pásalo bien estos días.
Un abrazo.

momo dijo...

Me alegro por ellos y por todos.
Un abrazo Nán me voy a París, te cuento a la vuelta si me encontré a la Maga.

Anónimo dijo...

Si la maga lleva un niño muy, muy dormido en el cochecito...

... no trate de despertarlo, Momo.

Gemma dijo...

...Rocamadour, ¡felices sueños!

June Fernández dijo...

Zorionak! Me alegro un montón. Por cierto, justo estoy leyendo Rayuela (de esas asignaturas pendientes...)

yusef dijo...

Ah, qué lástima no haber estado en el juicio, me hubiera gustado verles las caras a los propiestarios sin saber responder al juez qué pretendían con la denuncia: "... que les afée la conducta". Ejem. Y ja. Hay que joderse.