martes, 23 de noviembre de 2010

Buenoooo, qué sinergias o enredos de la casualidad

Aquí todo se une, casi a diferencia de la historia de hoy, en la que todo se separa. Esto va para largo y les voy a robar su trabajo a unos cuantos. Primero, el último relato del Taller, sobre la vergüenza, después, una entrada de Jesús Miramón, que incluye un enlace a una entrada de Escolar.net y, finalmente, un artículo aparecido en Globalízate.com.

I. Taller


Vergüenzas de todos los colores


Levantes la piedra que levantes

despojas

a quienes precisan el amparo de las piedras.

P. Celan



Dos mujeres se han citado en un lugar que no importa. Ni siquiera la cita importa: es banal; en cualquier gran ciudad se están produciendo en ese momento miles de citas parecidas. Pero todo signo banal es un escudo de lo que hay dentro. Lo que importa es el interior: haber tenido la oportunidad de saber lo que pasa dentro y se tapa; incluso las dos mujeres se lo ocultan cada una a sí misma. Se besan, se lisonjean, se abrazan y se sientan en una mesa.

Cualquier observador que tuviera interés, se daría cuenta de una disimilitud que encierra algo desagradable. Una de ella, la llamaremos Rosita, lleva un abrigo de paño de temporadas pasadas, pero muy cuidado. Y su tez, el halo que la rodea, o su manera de estar, refleja decaimiento y temor. Lo contrario que la otra, vestida con ropa alegre de mercadillo, pero muy nueva. Usa su ropa como si no le importara que le cayera una mancha; tiene un gran armario. Se casó con un hombre que se hizo rico. Rosita, en cambio, vive sola, es administrativa, se plantea 14 veces cualquier compra y se siente avergonzada de su pobreza digna. También tiene miedo a que una crisis la deje sin trabajo y pueda perder esa dignidad cercana a la raya de abajo. Muchas noches, ese miedo le quita el sueño.

El miedo también avergüenza. A veces es difícil distinguir entre un sentimiento y el otro. Pero en esos momentos, la mayor vergüenza se la produce Marta, presentándose ante ella como una igual. Está segura de que fue al mercadillo a comprarse ese traje vaquero para la cita con ella y que no se lo volverá a poner. También siente vergüenza por cómo habla de sus trabajos temporales, de proyectos de relaciones públicas que le dan los amigos de su marido desde que este se relacionó con la política. No soporta que hable con ella como entre trabajadoras, cuando con tres proyectos, que no le quitan más de cuatro meses, gana lo mismo que ella y, además, lo usa para sus gastos. A Rosita le avergüenza la falta de vergüenza de Marta, por ser como es. A veces, en lo más profundo, a Marta le asalta la sensación de que una amiga como Rosita es una vergüenza para ella. Cuando esta le pidió que no la invitara más a sus fiestas, porque se sentía fuera de sitio, no la insistió. Era una manera de reconocer que su amiga de toda la vida estaba fuera de sitio en su vida.

¿Por qué se siguen viendo, aunque cada vez más de tarde en tarde? ¿Por qué no aceptaron el abismo de la distancia que las separa? ¿Por qué están ahí, hablando en una cafetería, animadamente? Quizás porque las une algo más fuerte de lo que sospechan. Amigas de la misma edad, que vivían en el mismo portal, compartieron el descubrimiento de la vida: las primeras menstruaciones, la contemplación mutua del sexo, los primeros chicos y sus sensaciones, la escalada de las relaciones sexuales. Lo compartían todo y es todo fue lo más emocionante en la vida de cada una. Marta tiene de todo, pero ha sido abandonada emocionalmente por su marido. Rosita, ni siquiera tiene eso. Solo tienen un pasado, aunque ahora sea socialmente inconveniente. No hay nada más que les haga latir el corazón.

Podríamos rastrear esa vergüenza íntima, o la falta de vergüenza de los que tienen medios de vida y los consideran algo caído del cielo, que les corresponde, en cada uno que vemos durante un paseo.


—Somos una mierda pinchada en un palo —le dije la otra noche a un amigo.

—Y siempre hay alguien que preferiría nuestra muerte para pelearse por las astillas —me contestó.


II. Entrada de Jesús Miramón

Zarzas y enredaderas


Las noticias sobre la crisis económica en Irlanda, una de las últimas víctimas del robo del siglo, me hacen recordar la amabilidad de sus habitantes, la belleza de Connemara, el olor de sus playas invadidas por las algas, las casas abandonadas cubiertas de zarzas y enredaderas.

¿No parece una coincidencia con mi relato? Pero hay más, porque las palabras "robo del siglo" son un enlace que lleva a una entrada de Escolar que dice lo que a mí me gustaría haber sabido decir, sobre esa Irlanda tan querida por los neoliberales, el modelo de Rajoy a copiar en España. Y va y se desmorona antes que nosotros.


III. Escolar

El robo del Siglo

Dice el economista Paul Krugman que “los avances de la teoría económica en los últimos 30 años fueron, en el mejor de los casos, inútiles; y en el peor, muy dañinos”. Hay una tercera opción, aún más dramática: que el daño no fue inocente; que esas grandes aportaciones de la doctrina neoliberal a la crisis actual fueron parte de una gigantesca estafa: un timo que funcionó y que quedará impune. Era un castillo en el aire, pero no todo el dinero se evaporó. Hubo muchos que ganaron: los mismos que financian y dan voz a algunos de esos economistas que incluso hoy justifican estos desmanes.


La última evidencia del robo del siglo emerge ahora en Irlanda. La niña bonita de los neoliberales, el país que las agencias de calificación ponían como modelo, está a punto de irse a pique. El Estado asumió la inmensa deuda de los bancos privados y evitó una bancarrota financiera, pero a cambio obtuvo la quiebra nacional: es todo el país, y no sólo los bancos, quien está en riesgo. No está claro siquiera cuál era la peor alternativa, pero el resultado final es que cada irlandés debe hoy unos 60.000 euros de aquella fiesta, a la que no fueron invitados; cada céntimo que paguen en sus impuestos durante años servirá para cubrir las apuestas de esos inversores privados. ¿De qué ha servido la austeridad en las cuentas públicas que exigían los economistas liberales si se permitía a la banca irlandesa asumir unos riesgos que han dejado un agujero del 170% del PIB?

Aunque el escándalo mayúsculo es que después no pase nada. Y no sólo nos jugamos la economía. El mayor peligro para nuestra democracia ya no es el golpismo o el terrorismo: es el sistema financiero. ¿Cómo podrían los políticos justificar un nuevo rescate si no se toman las medidas para que algo así no vuelva a suceder jamás?



Pero ya que hablamos de neoliberales, sus posturas de todo para que funcione el negocio en beneficio de muy pocos se ve claramente en su desvergüenza con el cambio climático. Ahí podemos saber lo que se puede esperar de ellos. Negacionistas hasta hace semanas, ahora el Jefe español. que estuvo a punto de presidir una cumbre negacionista hace año y medio en Nueva Yotk (se lo prohibieron en Génova), resulta que ahora pasa aceptar ese cambio, sin la menor excusa por su posición anterior, pero desde la perspectiva del negocio. Este artículo de Louis Lasalle para Globalízate, lo explica muy bien.


IV. Globalízate

La nueva postura de José María Aznar frente al cambio climático: una nueva estrategia del negacionismo de siempre



Louis Lasalle para Globalízate (15/11/10)

Detrás del nuevo instituto sobre cambio climático del que José María Aznar es asesor se esconde una nueva estrategia, financiada por los negacionistas de siempre, para abrir nuevas oportunidades de negocio sin renunciar a lo anterior.
José María Aznar, ex presidente de España, promotor de la guerra de Irak, miembro de holdings financieros agresivos y divulgador de las ideas ultraconservadoras más antisistema, era también conocido por su abierta adhesión a los posicionamientos más radicales del negacionismo del cambio climático. Sin embargo, hace pocos días nos sorprendió a todos al ser fichado como presidente del consejo asesor de una organización centrada en el cambio climático. Inicialmente nos asaltaron muchas preguntas ¿Habrá cambiado su manera de pensar ante la avalancha de evidencias científicas que se acumulan día a día? ¿Cómo una persona formada en letras y con profundas y demostradas lagunas en ciencia puede presidir un consejo asesor sobre cambio climático? ¿Hay gato encerrado? Las crípticas explicaciones que Aznar nos facilita desde la web de la organización nos han dejado aún más confusos




Desde Globalízate hemos preferido ser cautos e investigar un poco antes de posicionarnos precipitadamente. Tras un periodo de investigación y reflexión hemos sacado las conclusiones que presentamos a continuación.

José María Aznar ha estrenado su puesto de presidente del consejo asesor de una asociación sin ánimo de lucro recientemente creada llamada The Global Adaptation Institute (GAI) (http://www.globaladaptationinstitute.org/). ¿Quiénes son y cuáles son sus objetivos? Esta asociación está formada por reconocidos miembros de la esfera conservadora como son Juan José Daboud (Director de GAI, antiguo miembro del Banco Mundial, y ex ministro de economía de El Salvador), Paul Wolfowitz (ex presidente del Banco Mundial y promotor de la guerra de Irak), Jorge Quiroga (ex presidente conservador de Bolivia y ex alto cargo del Banco Mundial), Ana Palacio (ex ministra española, promotora de la guerra de Irak en la ONU y ex miembro del Banco Mundial), además, varios representantes de la empresa privada, de think tanks conservadores y algún científico especializado fundamentalmente en el estudio de los recursos naturales y su relación con la economía. ¿Quién lo paga? GAI ha abierto sus puertas recibiendo una generosa donación (10 millones de dólares) de NGP Energy Capital Management (http://www.ngpenergycapital.com/) una franquicia de inversión energética con una gran participación del sector de los combustibles fósiles.

Sus objetivos son muy claros: abordar el problema del cambio climático exclusivamente desde la perspectiva de la adaptación. Para comprender un poco mejor esta perspectiva vayamos al IPCC. El IPCC se divide en tres Grupos de Trabajo: GT I La base científica, GT II Impactos, Adaptación y Vulnerabilidad, GT III Mitigación del cambio climático. El GT I se dedica a recopilar información y redactar informes sobre todas las evidencias científicas, procesos, causas y predicciones de este fenómeno. El GT II estudia la magnitud de los impactos y plantea posibles formas de adaptación ante todos los posibles cambios previstos en los distintos escenarios planteados. El GT III se centra en estudiar y proponer medidas que permitan reducir la emisión de gases de efecto invernadero. Las tres aproximaciones son totalmente necesarias, hay que profundizar en el conocimiento de este fenómeno a escala global, perfeccionar los modelos predictivos y los posibles escenarios, necesitamos estudiar cuán grandes serán los impactos, cuán vulnerables son las distintas regiones del planeta a estos cambios y cómo podremos adaptarnos a ellos de producirse. Y por supuesto y con urgencia necesitamos saber cómo podemos mitigar los cambios y evitar en la medida de lo posible que se produzcan, minimizando así la necesidad de una adaptación.

Entonces nos preguntamos, ¿por qué The Global Adaptation Institute ha decidido que solo es importante la adaptación? Observando quiénes conforman este instituto, quién lo financia y cuáles son sus objetivos, concluimos que la respuesta es la de siempre: el dinero. Si apareciese una asociación que tratase de abordar el problema del cáncer desde una perspectiva global pero que no considerase importante ni el estudio de sus causas, ni su prevención sino tan solo el desarrollo de nuevos tratamientos de quimioterapia, sospecharíamos inmediatamente que hay intereses farmacéuticos detrás. Algo parecido ocurre con el GAI. Detrás del negacionismo tradicional está el interés de las multinacionales petroleras que ven amenazados sus beneficios con un cambio en el modelo energético. A esta corriente se ha sumado con alegría toda la esfera neocon ya que en el fondo las causas cambio climático ponen de manifiesto un cuestionamiento el modelo tradicional de crecimiento económico-financiero perpetuo, negando la evidencia de que no se puede crecer hasta el infinito en un planeta finito. Sin embargo, los defensores del sistema financiero liberalizado se han dado cuenta de que también detrás del cambio climático puede haber serias oportunidades de negocio y sería inadmisible dejar pasar esta oportunidad.

Es cierto que las campañas negacionistas están cosechando muchos éxitos y sirva como dato que en EE. UU. cada vez hay más escépticos. Solo el 38% de los votantes republicanos confía en las evidencias científicas sobre el cambio climático y si nos centramos en los simpatizantes del Tea Party se reduce a poco más del 20%. Estas campañas pretenden salvaguardar los intereses comerciales de una serie de poderosas multinacionales. Sin embargo, ¿no sería posible desarrollar un nuevo discurso que sin afectar a las empresas energéticas ni a los paradigmas del neoliberalismo permita conquistar nuevos mercados y negocios emergentes? La respuesta es clara: la adaptación. Por un lado son conscientes de que las evidencias científicas son tan apabullantes que va a haber movimiento político y solcial por mucha campaña negacionista que se financie. Por otro lado, si olvidamos el estudio de la ciencia del clima y también cualquier intento de mitigar el problema podremos obtener un pedazo de pastel de ambas tartas: por un lado, el modelo energético y de crecimiento no se tocará y por el otro abriremos nuevas y abundantes oportunidades financieras en la adaptación. Resumiendo, cambiar un poco para que todo siga igual y además ganar influencia en un sector prometedor.

Desde Globalízate consideramos que abandonar la lucha por la mitigación es una renuncia inadmisible y de consecuencias desastrosas. Por todos los motivos relatados aquí, somos profundamente críticos y escépticos con los intereses y objetivos de The Global Adaptation Institute. Es indudable que la estrategia es inteligente y probablemente durante mucho tiempo veremos campañas negacionistas y de “solo-adaptación” simultáneamente y probablemente financiadas con los mismos fondos. También tenemos que estar alerta y si alguien nos habla de abordar el problema del cambio climático tan solo desde la adaptación, probablemente se trate de un neo-negacionista.

¿Nadie hace nada?, se preguntaba Jesús. La Rosita del relato ni siquiera se pregunta nada, solo teme y se avergüenza. Escolar y Louis Lasalle explican. Y yo no me pregunto. Afirmo con rotundidad que hago lo que puedo. Aunque sea algo tan pequeño como tener los ojos abiertos y traeros aquí estas cosas.

 

12 comentarios:

kika... dijo...

de uno al otro, me ha gustado mucho el post (de enlaces, casualidades, causalidades)...

... y cuando quieras te cantaré la nana de Connemara, que existe y es eterna y dulce...

besos,
K

A filla do mar dijo...

Y tenía que llamarse Marta?

;-)

Sue dijo...

Uff, NáN, querido, aquí hay mucha tela que cortar (y yo con estos pelos).
De momento he leído la historia de Rosita y Marta. El resto lo dejo para un rato de calidad. También he intentado escuchar al señor ese del vídeo, pero es que no le entiendo y además me cae mal. Yo no me haría de un club donde estuviera él y no me cuadra que esté en esa organización sin ánimo de lucro. Vamos, que estará, pero bajo un lucro que te cagas.
En cualquier caso, la historia de Rosita y Marta, con esos matices de cine de verano de barrio (o de peli de Fernando León), me ha gustado. Escrita en bonito, como me gusta.
Podría identificarme con Rosita, por eso de que es pobre, pero vaya, tampoco mucho, porque yo, aunque no me dejen, escupo.

Y como me ha recordado a la canción de Amaral: Rosita, aquí te la copio:

"Hacia frio en la plaza hoy,
Pero a ti nada te espanta.
Te calentabas a bofetadas
Con un crio de cara lavada, niña
Eso que haces no esta bien,
Y que carajo te importa.
Ay! cuando te pille,
Renacuaja deslenguada.
Rosita, no te hace falta llorar.
Rosita, esa sonrisa traviesa,
Es mi Rosita.
Siempre rondando,
La salida del mercado.
Con esa carita de pena,
Como no van a darte algo.
Tramposa y descarada,
No me tomes el pelo asi.
Que no me tomes el pelo,
Renacuaja deslenguada.
Rosita, no te hace falta llorar.
Rosita, esa sonrisa traviesa, es mi Rosita.
No te hace falta llorar, Rosita,
Esa sonrisa traviesa me trae de cabeza".
Y también te dejo el link de youtube con la canción (conciertos de Radio 3):
http://www.youtube.com/watch?v=VHRhq79xUdE

Jesús Miramón dijo...

Cuando leí la noticia de que Aznar iba a presidir un organismo internacional sobre el cambio climático tuve que frotarme los ojos, ¿era el día de los santos inocentes? El artículo de Louis Lasalle aclara y confirma con detalle muchas de mis sospechas, y el hecho es que uno nunca llega a creer posible tanto cinismo -pero existe, en realidad es lo que gobierna el mundo.

Un abrazo.

NáN dijo...

Quiero esa nana, y luego me dejas durmiendo sobre la mesa de cualquier bar, con sueños eternos y dulces. KIKA, esto es un trato. Besosss.

Jua, juá, FILLA: no todas las Martas están hartas.

Pero SUE, si habíamos quedado en que no leerías cosas sociopolíticas. Lo que sí que tienes que leer, porque es corto y tiene una humanidad que desborda, es lo de Jesús Miramón. Es más, te exijo que hagas clic en su nombre y vayas a su blog, al que desde entonces volverás siempre.

Cómo me ha gustado la canción y qué directo tan potente. Un abrazo.

JESÚS, ese artículo me parece muy necesario: currado e informativo. Esos son los que piden que nos ajustemos hasta los calcetines, para así ellos poder crecer y crecer. Un abrazo.

LA ZARZAMORA dijo...

Ojo avizor hay que tener por los tiempos que corren. Que sólo nos están metiendo gato por liebre.
Ando con ventaja porque el último ya lo había leído y prometo no andarme con rositas ni abordar este tema tan solo desde la adaptación.
Un abrazo, Nano.

NáN dijo...

¡Ah, Zarzamora! ¿También lees de vez en cuando globalízate.com? Yo debo a esa página mucho de lo que sé.

Aunque nos metan goles a cascoporro, es bueno saber por fin que nuestra portería es cuatro veces más grande de lo reglamentario y que los de enfrente juegan con 23 delanteros.

Solo pillándoles los trucos podremos, a lo mejor, cambiar el reglamento.

Un gran abrazo.

saiz dijo...

Nán, hay que continuar insistiendo, hay que seguir en la brecha. Al final la voluntad dela gente, del pueblo humano, se irá abriendo camino frente a las élites, porque cada vez es más difícil engañarnos. Tenemos medios para decir lo que pensamos, como éste, como tu blog. Y aunque ocasionalmente uno pueda desconfiar (por ejemplo, derrota de Obama en las últimas elecciones para gobernadores de EEUU), no hay que decaer. No podemos permitírnoslo porque nunca hemos tenido tantas posibilidades como ahora. Los especuladores, los creadores de burbujas financieras e inmobiliarias, los que quieren seguir engañando a la gente... lo tienen más difícil que nunca. Sé que los hechos actuales pueden aparentemente desmentir estas palabras, pero es una apariencia. Tenemos que creer que es una apriencia, tenemos que creer que son los últimos estertores de un sistema que decae. Tenemos que perseverar. Porque ha llegado la hora de los hombres y mujeres de a pie, de los sencillos ciudadanos del mundo. No vamos a tomar el palacio de invierno por la fuerza, vamos a hacerlo mediante la persuasión y la razón.

Diva Gando dijo...

NáN,

Coincido con Sue. Mucha tela... Entre tú y mi cobloguera no me dais ni un momento de descanso... Menos mal que me evado a las montañas, mejor dicho huyo!!!

Creo que me haré un huerto, me apuntaré a un coro y pasaré de todo.

NáN dijo...

Brindo (al sol o a la luna) por tu apariencia, SAIZ. Tienes en buena parte razón: nunca hemos tenido herramientas como las de ahora para comunicarnos "desorgánicamente", como personas, y no como seguidres de un partido. Quizá esté ahí el quid. Quizá no esté todo perdido.

De todas maneras, batalla no luchada es batalla perdida. Y somos cada vez más los que tenemos ganas de lucharla.

Un gran abrazo.

Muy joven planeas la huida, DIVA GANDO. Pero, al menos por lo que respecta a mi intensidad y extensión, la buena noticia es que ¡no es obligatorio leerme!

Cuando esté en las montañas como un monje (zen), ya muy viejito, si cantas en un coro cercano cuenta con que caminaré sobre la nieve para ir a oírte.

Otro gran abrazo para ti.

Sue dijo...

Las pavadas políticas no me interesan lo más mínimo. Lo social sí.
Visitaré a Miramón.

Un beso.

NáN dijo...

SUE, un día que estemos los dos de muy buen humor, como para no enfadarnos por nada, me explicas cómo se puede separar lo social de lo político (porque cuando tú no te ocupas de la política, la política se ocupa de ti).

Claro que si te refieres a los políticos profesionales, ¡acabáramos! Me interesan una mierda, lo que no quiere decir que no practique esa sabiduría, cuando toca, de que "del mal, el menos".

Un abrazo, Sue.