En la tertulia que tuvimos el otro día sobre los poemas de Bolaño, alguien dijo que a lo mejor de quien estábamos hablando era de Arturo Belano. Cierto. Tan cierto como que Belano es Bolaño. Lo que fue, o lo que quiso ser o, lo que es más importante, lo que contó en la narrativa y en la poesía. Son una trama indisoluble. Una esfera densa cuyo centro no se conoce, porque es cambiante: cada texto, narración o poema, es el centro en el momento en que se está leyendo. Cuantos más centros se han leído, más fuerza cobran la referencias internas, más claridad radia ese centro. Con este hombre no hay manera. No hay otra manera. Alguien dijo que la biografía no es un modo de abordar la obra de un autor. Dependerá, supongo, de la obra de cada autor, del valor que ocupe la vida en la obra (Bolaño en Belano). O, como en este caso, de la obra en la vida (Belano en Bolaño). O dependerá de cómo quiera cada uno abordar la obra. Hay poemas suyos que me encantan y no me habrían llamado la atención si los hubiera leído en otro. Pero es la atracción de la esfera densa, toda la referencialidad con la que están cargados. La trama Bolaño-Belano.
Tengo la primera reimpresión de Detectives Salvajes, de diciembre 1998. La primera edición era de noviembre de ese año. Desde que leí, en las vacaciones después de Reyes del 99 la segunda entrada del supuesto diario de Juan García Madero, las cuatro primeras páginas del libro, en las que describe el taller de poesía de Julio César Álamo, la poesía volvió a estar viva para mí, años después de haber dejado de leerla. La poesía como vida.
Con Bolaño volví a sentirla viva y ya no la he dejado. Me bebí, literalmente, los Detectives. Y conforme fueron saliendo otros libros, se convirtió en algo más que un amigo: en un acompañante fantasma. El que llevó una vida de mierda, hasta que le empezó a sonreír la suerte, pero se le enfermó el hígado. Hizo una literatura que se tenía como tema a sí mismo, su desierto, amueblado con invenciones que no solo lees, sino que tocas, pero con una voluntad con la que construyó su obra.
Acabo de leer hace unos días Estrella distante, de 1996. Se me había pasado. He encontrado la otra cara de la moneda de los Detectives. O algo peor, el lado salvaje. Allí donde la poesía era la vida, aquí es la muerte. Como los Detectives, termina con una búsqueda y un encuentro, pero donde allí era alucinada, de joven que busca, aquí es tranquila, desesperada, de adulto que encuentra. Sin embargo, Estrella es anterior a Detectives: la capacidad de fabulación de Bolaño es inmensa
La primera parte de Estrella describe a los asistentes a un taller de poesía en Santiago de Chile poco antes de Pinochet y tras el golpe. La situación no la ha vivido, como vivió la de México. Pero es lo mismo, solo que aquí la poesía se desboca en muerte al doblar una de las primeras páginas. Me pasé la mitad del libro llorando hacia dentro, como debe llorarse; la segunda, acompañando con ansiedad la persecución.
Vuelve a meter su vida en el primer párrafo que puede, en la página 130: “Vivía solo, no tenía dinero, mi salud dejaba bastante que desear, hacía mucho que no publicaba en ninguna parte, últimamente ya ni siquiera escribía. Mi destino me parecía miserable”. Que no tiene que ser la vida de esa época, sino otra anterior. No era ordenado para contar, sino obsesivo; pare regresar una y otra vez. Entre los dos libros, ya sabemos mucho de lo que se puede saber de la poesía. Y de la vida de nuestro acompañante y sus fabulaciones.
En el 2007 aparecen sus poesías reunidas, La Universidad Desconocida. Esta vez sí tengo la primera edición: estaba sobre aviso. Me vuelvo a beber el libro, pero algo pasa: no me provoca el entusiasmo que preveía. Algo falla y me temo que es en mí. Había leído que se consideraba sobre todo poeta. En el primer relato de Llamadas Telefónicas, titulado “Sensini”, cuenta una historia sobre un premio literario al que se presentó, el Concurso Nacional de Literatura de Alcoi (esto va por usté, Maestro Robert), en las modalidades de poesía, cuento y ensayo. Y dice: “Primero pensé en presentarme en poesía, pero enviar a luchar con los leones (o las hienas) aquello que era lo que mejor hacía me pareció indecoroso”.
Más todavía, el crítico Ignacio Echevarría, su albacea literario, en mayo de 2004 escribe para la introducción a Entre Paréntesis, refiriéndose a Nicanor Parra: “Resulta imposible explicarse la poesía de Bolaño (y conste que Bolaño fue, antes que nada y sobre todo, poeta) sin tener presente ese magisterio”.
He de reconocer que en las siguientes lecturas su poesía ha ido prendiendo. Aunque también reconozco que su intertextualidad es brutal y, a veces, no sabes si lo que recuerdas es de un poema o de un relato. Pero hay extrañeza, el relato “Últimos atardeceres en la Tierra”, del libro Putas asesinas, aún siendo magnífico no alcanza la emoción del poema en que su padre es admitido como enfermo en el hospital donde está Bolaño con su hígado, pero el del personaje el gusano es mucho mejor que el poema de ese nombre.
Todo se mezcla, o todo es uno. A lo mejor habrá que leer a Parra. O releer atentamente sus 4 manifiestos. De una manera o de otra, la emoción está servida. Es tan buen compañero para vivir tu propia vida y llevarla donde quieres.
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12 comentarios:
Bolaño era un letraherido como Kafka o Pessoa, alguien que necesitaba existencialmente escribir para vivir, aunque la literatura no le reportara ingresos bastantes para vivir con desahogo. Fue bastante pobre y sólo se reconoció su valía literaria tras su muerte. Suele ocurrir con los escritores de verdad, y es triste que así sea. Como dato curioso he leído que, cuando le anunciaron que precisaba un trasplante hepático, Bolaño le preguntó a la doctora cuántas probabilidades tenía de sobrevivir, y ésta le respondió que aproximadamente un 60%. Entonces Bolaño dijo “¿Tan pocas?” y la médico le respondió “En política es mayoría absoluta”. Pero no: no salió bien y se impuso la minoría. Es decir, que murió bastante joven a causa de esa enfermedad del hígado. A mí me atraen sobre todo sus cuentos, más que las novelas (pero no sólo con Bolaño, sino con todos: digamos que la novela es una especie de cuento estiraaaaado que no me convence mucho). Entre los relatos que más me gustan está precisamente “Sensini”, de carácter autobiográfico, que mencionas.
Ah, SAIZ, me hace gracia tu definición de la novela, aunque no estoy de acuerdo con ella. A mí me parecen espléndidos sus relatos, pero también sus novelas, tanto las dos 1.000 páginas como las nouvelles. He aprendido recientemente a valorar su poesía, lo que más me ha costado, porque, como dice la Wikipedia "destaca por una poesía cotidiana, disonante y con varios elementos dadaístas", forjada con 15 años en el grupo infrarrealista mexicano, difícil de apreciar por la lejanía de la sonoridad, las imágenes. Te aconsejo que les des una nueva oportunidad a sus otros textos, que entres en la trama Bolaño.
Gracias por tu comentario, que merecería una respuesta más larga.
Sea de vida o sea de muerte, sin la poesía sería tan distinta la vida, y la muerte, tal vez sería entendida de otra manera.
Ah! y a lo mejor, tampoco sabríamos llorar hacía dentro.
Un placer leer tu pensamiento sobre el detective, ya llevaba días esperándolo.
He estado con el libro a cuestas bastante tiempo, ya sabes, preparándome para la reunión a la que no asistí.
Me enamoré de Lisa y etc, y a veces esa intertextualidad de la que hablas no la veía con buenos ojos, y a veces se me caía la baba, y otras sentía que la radiografía de los poemas era en tres dimensiones, demasiado.
Pero el día en que hice el recuento para el documento que te envié, con la lista de poemas y versos, y recorrí el libro buscando los manchurrones míos a lápiz, me di cuenta de que estaba completamente entusiasmada.
Con respecto a lo de vida/obra(Bolaño/Belano): pocos datos tengo de la vida de Bolaño, pero esos pocos me los ha contado él.
que bueno llegar de viaje ,y encontrarse con lo familiar , con lo que conectas, que bueno esos acompañantes fantasmas , y que buenos los puñados de momentos que están a tu lado... voy a mirar más cosas de Bolaño...
que bueno....
Encaje de bolaños haces, querido Nán.
La mejor obra es uno mismo sin duda y sin embargo, como defendía Proust en contra de Saint Beuve (ben, ouai..eh) es idiota estudiar a un autor desde su biografía.
Por eso me gusta que resuelvas esa contradicción aludiendo a un alter ego.
Decía Panero que se destruía a sí mismo para saber que él era él, y no todos esos (así sin más, ¿no es buena la frase?). Me da que Bolaño se destruía en cada libro justamente en ese sentido.
¡Mágico Bolaño! Te comprendo, y es que hay libros o autores con los que te identificas tanto que parece que alguien te ha echado un cable y lo ha escrito por ti.
Bolaño siempre engancha, como tú describiéndolo.
Extraordinario compañero de viaje vida el que nos traes, querido NàN. Habrá, sí, que leer a Parra y seguir, leyendo despacito y en voz alta (no puedo evitarlo) a Bolaño. Me encantó la relfexión obra-vida que nos brindas.
Cuídate mucho.
Un abrazo,
Sin la poesía, VERÓNICA, habría cosas que no podrían entenderse. Incluso con ella, no se entienden, pero quedan sugeridas. Es como cuando estás en silencio con una persona con la que te puedes permitir estar callado y, al tiempo, percibes un acuerdo total.
Querida LARA, un hecho por el que todos hemos pasado es cierta perplejidad al leer sus poemas. No se discute cómo se vuelve viva la poesía en las dos narraciones sobre ella, pero "no nos suena" bien cuando empezamos a leerla. Después, como dices, sin darnos cuenta nos sentimos enamorados.
Lo de la discusión sobre la biografía, habría que acotarla mucho más para que se entendiera. No se puede entender un libro por la biografía, pero esta puede ser una herramienta más para entenderlo. En este caso, sin embargo, lo que nos interesa es la biografía del personaje que nara, que no tiene por qué ser la de Bolaño... aunque se pueda cruzar muchas veces. En fin... esto es para unos cuantos cafés.
Mira, mira y remira, MOMO, no te pierdas algo de lo mejor de nuestra literatura.
Besos a las tres.
Ah, BARBARELLA, Proust era un "listillo" que no quería que se supiera nada de su vida. Lo de Panero me deja pensativo; y mucho.
No solo engancha, ISABEL, que ya veo que te has subido varias veces a ese tren. Ayuda mucho a despreciar nuestras pequeñas miserias, por la concentración en algo que queremos.
Lo de leer en voz alta, o mejor que te lean, despacito, es un bien que te haces a ti misma, a tus hijos y, al contarlo, a la pequeña humanidad que nos reunimos por aquí, IZASKUN.
Ese placer no lo he conocido con Bolaño... pero me pongo a ello.
Gran beso a las tres.
¿"Estrella Distante" es anterior a "Los detectives salvajes"? Pues vaya sorpresa... yo también me lo leí después.
Y me pareció más salvaje que la otra.
En todo caso, el descubrimiento de Bolaño se lo debo al amigo Rímini. Bien por él.
¡Bien por Rímini!
Te sorprende como a mí, ¿verdad?, la precedencia de Estrella distante. A mí ese hecho de auténtica fabulación, mientras que en Detectives parece que podría contar una historia pespunteada sobre la realidad, hace que Bolaño gane más puntos.
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