Estoy sin ordenador, por eso algunos habréis notado que he faltado a varias citas. Probablemente sea la fuente de alimentación, en cuyo caso lo tendré esta tarde o mañana. Pero he fantaseado con la posibilidad de que me haya quedado sin disco duro; sin la memoria de tantos escritos que no estaban en ninguna otra parte. Sería una pena, pero también una oportunidad. Todo lo que de verdad tenía significado tendría la oportunidad de rehacerlo, probablemente mejor; otras muchas cosas habrían desaparecido, merecidamente, para siempre. Una nueva memoria sería una nueva oportunidad, aunque temo que igual de desaprovechada como la anterior.
Es una suerte que el correo que uso mayoritariamente sea de gmail, que puedo consultar desde cualquier sitio. El de Outlook se abre directamente, sin poner una contraseña que hace años olvidé. Si el discuro duro ha desaparecido, no tendré oportunidad de volver a abrir esa cuenta de correo. Algún amigo me escribe allí muy de tarde en tarde, y ese mensaje se perderá, pero tengo unos veinte mensajes diarios, que seguirían cayendo día a día en la cesta del olvido. Y es que debo tener otra vida de la que no soy consciente; a lo mejor, soy sonámbulo y por eso a veces me levanto tan cansado. Todos los días me escriben varias amigas de nombres increíbles para decirme que disfrutarían más conmigo si me hiciera un alargamiento de pene. Les agradezco la sinceridad, pero deberían reconocer que son un poco pesadas y molestas: con que lo hubieran dicho una vez, ya me habría llegado el mensaje. Otros amigos, que deben estar al tanto de esto, me quieren vender viagras a unos precios increíbles: podría tomarme 10 ó 12 al día sin poner en peligro mi presupuesto. Luego están unos eslavos que todavía no escriben bien el español o usan un traductor automático. El caso es que todos los días se celebra El Gran Juego: una oportunidad renovada. Me lo pierdo siempre (la verdad es que ni siquiera sé dónde se puede participar), pero ellos me echan de menos: "Yo he echado de menos a tú en El Gran Juego de ayer, fue formidable, pero estás a tiempo para el siguiente...". Con tanto ajetreo, otros se preocupan de mi salud y me ofrecen una farmacopea natural a precios ridículos y de efectos grandiosos. Así se cierra el círculo, porque los de los Rolex han desaparecido: debieron pensar que llevaba ya un Rolex incluso en cada tobillo.
Perder una memoria así no creo que sea lamentable. Pienso si mi memoria humana, cuando se pierda, no estará llena de tantas inmundicias cotidianas.
Amenazo con volver: y pronto.
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10 comentarios:
¿Volver a empezar?, dices. Descuida, que seguro que retomas el hilo rápido.
"El caso es que todos los días se celebra El Gran Juego: una oportunidad renovada".
Sin duda, los vende-lo-que-sea se han revelado unos linces (con un toque de filósofos). "El Gran Juego", el Gran Teatro del Mundo, el Gran Desasosiego...
También yo comparto contigo la creencia de que el ordenador es nuestra verdadera memoria (hecha prótesis), con sus mismas imundicias y engaños.
(Mi abuela solía decir que "tenía la casete gastada", de tanto grabar en ella una y otra vez. Ahora ya sabemos que también los ordenadores renquean, aunque creyéramos al principio que eran eternos).
Besos y abrazos
Me gusta mucho lo de "protesis". McLuhan decía que era una extensión de nuestro sistema nervioso central, pero él pensaba en un mamotreto que ocupaba una habitación entera.
Lo de "prótesis", de momento externa aunque muy cercana, es un paso adelante muy descriptivo.
uffff... a mí eso me pasó una vez (lo del disco duro) y aún no lo he superado...
mejor que sea la fuente de alimentación, en serio...
besitos
K
A ver si sí. La gente que trabajamos en lo que se suele denominar "ciencia" tenemos verdadero horror a que se nos borren los datos. Yo tengo (lo confieso ante vosotros, hermanos), copias de seguridad en dos sitios diferentes de mi ordenata. For if the flyes.
Ya estoy de vuelta, Nán. No me ha devorado ni envenenado ningén elemento de la flora o fauna australiana. Si no he visto mucho es porque no tengo sus ojos, pero ya me iré haciendo con algunos de mejor calidad que los míos. Poco a poco.
Un abrazo.
No me extraña, Kika, pero estoy casi seguro de que he tenido suerte. A ver si aprendo a hacer un backup al menos trimestral.
¡Qué bien tenerte por aquí, Microalgo! (tú dirás que no te habría importado tardar un poco más).
Debe ser cosa de científicos: el heredero tiene también sus datos en tres ordenadores de tres sitios distintos. (con la tesis era ya la paranoia, porque llegó a tenerla en cuatro o cinco sitios, así que se pasaba el viernes yendo de un sitio a otro con el lápiz de memoria).
Jejeje... me ha hecho reir un rato.
Si pierde el disco duro y, por lo que se refiere a los mensajes de los Rolex, las viagras y el gran juego, no se preocupe, yo puedo reenviarle los m�os a diario.
Eso s� el del alargamiento de pene no lo tengo, pero se lo cambio por una ecograf�a ginecol�gica en 3D o 4D que patrocina el Dr. D�az con descuento incluido.
Tome Vd. nota.
Tambi�n de mis besos.
Se me ha perdido un montón de veces el móvil con toda mi agenda de teléfonos y como si nada, al final lo importante nunca se pierde, sobre todo si hablamos de personas.
Mis padres son de la era digital tardía, pero tanto que ya no sé qué preiférico regalarles cuando se tercia. Lo tienen todo.
Pero aún renquean de cierto conocimiento de las redes... cuando a mi padre le aparecen mensajes sobre alargamiento de penes u ofertas de chupetones focalizados en las partes nobles por parte de Vanessa la Tigressa (llame Usted al teléfono tal, prefijo de Surinam), mi madre se lía a pescozones con él.
- ¿Pero tú donde te has metido, so pedazo de cochinooo?
Una vez salí en su defensa argumentando que a mí también me aparecían esos spams de vez en cuando... y me cayeron unos cuantos pescozones también. Mi madre es muy democrática en eso de repartir cera.
Lo de la memoria del ordenador es casi tan misterioso como la memoria humana, recuerda cosas absurdas, pierde otras importantes y un bien dìa dice: hasta aquì hemos llegado. En cualquier caso no hay nada tan importante que no pueda reconstruirse.
besos marineros desde una memoria tambièn prestada.
Aunque ahora mismo no estoy en casa, ya tengo el ordenador allí con su memoria intacta.
Estom, tomo nota en la libreta de besos debidos y, como ves, no es necesario que me reenvíes tus mensajes... aunque una ecografía en 4D ha de ser cosa digna de verse.
Es verdad, Magapola, que nada se pierde nunca, salvo lo que ya estaba perdido. (pero me alegro de reencontrar mis palabrillas).
Don Micro, conozco a su madre de usted y no le creo lo que me cuenta de los pescozones.
Barbara, de barquito andamos, ¿eh? Sigue hasta el último día que puedas. Cada vez estoy más convencido de que las dos memorias funcionan igual (en todo caso, la protésica es un poco más estable).
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