lunes, 2 de julio de 2007

Tiene mucho que ver la voluntad contra los vértices




No es elegante la muerte a deshora



A Lara Moreno, en su planeta

Un solo de saxo largo
millones de minutos

L. M.


No me dejo engañar por la elegancia

de esas piernas fuertes, de quien sean,

inanes en la pista de tenis.

Que salten ¡ya! la red

para romper la raqueta en la cabeza

de quien les ganó la partida.

Que sean deseadas, besadas.

Que se traguen hombres o mujeres,

según sus preferencias. Que ayuden

a tener hijos. Si quieren.

Que den patadas a la vida desatenta.

Que amen alboroten huyan

de la rutina. Que soporten el trabajo

por quienes quieren.

Que luchen por un suelo mejor.

Que bailen y den pisotones

en los transportes públicos.

Que tomen el sol sobre una silla

de una terraza de una playa;

junto a los cuadernos y los libros.

Pero que no se queden nunca inmóviles

a la espera del desencanto

por propia iniciativa.


Los jóvenes nunca hacen hermosos cadáveres

por mucho que lo digan las revistas

falsas de falso cine y falso rock.

Lo sé, porque te amé toda una noche

en una playa de Valencia, con frío,

con miedo a la Guardia Civil,

para luego verte en sueños

abriendo el gas de la cocina

el día que se publicó tu primer libro

de poemas. ¿Estaría el que me escribiste

antes de que te traicionara?

He sudado soñando tu cara de terror

al lanzarte de la azotea

sabiendo, tarde, que te habías equivocado.

Te he sostenido la mano en los meses

que te deshacías lentamente por el sida

buscado.

Iba en el coche que no quisiste girar

al acabarse la recta.


Demasiadas pesadillas por la muerte temprana.

Pincha el antebrazo para ver cómo corre

hermosa y fuerte la sangre.

Tiene mucho que ver la voluntad

contra los vértices.

Seas quien seas, ya hablaremos

de estas cosas, cuando la vida

ya no aguarde. Cuando solo el recuerdo

te caliente.

Ya hablaremos entonces.

Si hace falta
.

14 comentarios:

NáN dijo...

Lo que he puesto ha sido una reacción rápida al poema de Lara que leí segundos antes de irme del trabajo. Ciertas palabras, unidas a la imagen, crearon esta situación, sin que para nada piense en Lara como posible candidata a quedar en una pista de tenis: tanta es su vitalidad y ganas de vivir.

Pero esto es un Centimétro (con tilde en la "é"): unos poemas rápidos y de ocasión que se me ocurren en el metro, que teóricamente tendrían que alcanzar el número de cien y que teóricamente no nacen de un impulso mío: es como si estuviera escribiendo el sentimiento de unos de mis vecinos de vagón. Evidentemente, aquí era yo mismo el que le iba dando vueltas a lo que había visto y leído. Se cumplen al menos dos condiciones: es rápido, sin pasar por taller alguno, y se ha gestado en el metro.

Creo, Lara, que los dos últimos poemas de cada uno se deberían recitar juntos y sucesivamente. Si alguno de nuestros compañeros hiciera poemas sobre estos temas, el recitado sería más largo y divertido.

Lara dijo...

Uf. Qué fuerte, ¿no?

Es fascinante ver lo que desencadena una palabra, un algo de uno que al pasar por el algo de otro lleva a otro algo y así, no sé si llegaremos a cien, pero nos estamos midiendo el pulso (late, late).

Te doy miles de gracias por estas imágenes, por el canto a las piernas del primer párrafo, por los vecinos del metro que te han visto imaginar miles de muertes tontas y cruciales.

La foto está sacada de una sesión que hicimos mi hermana y yo para un trabajo suyo de la facultad, hace un par de semanas. Ella, efectivamente, llevaba la raqueta en la mano. Y llevaba esas piernas espléndidas que tiene. Y esos pies, qué me dices de los pies. Y sí, era una muerte ficticia, como la muerte del cuchillo posado en la carne del poema, justo antes de hacer trocitos varias zanahorias.

Tú le hs cantado a la muerte como posibilidad (cosa que, efectivamente, es lo que más me aterra en el mundo, y no me vengan ahora, chingones, como diría Gerardo, con que uno no se entera bla bla bla, porque si yo pudiera elegir, querría vivir 150 años).

Muchísimas gracias, Nano. ¿Gritaste en el puente? ¿Algo así como basta? ¿O no hizo falta?

Vengan más poemas.

Lara dijo...

(Y con respecto al título, bien está esa vuelta de sentido, aunque yo me refería a esas otras veces, ya sabes cuándo, en las que nada tiene que ver la voluntad con los vértices.)

Anónimo dijo...

El juego de los sentidos, Lara, es todavía más divertido y difícil que el de los espejos.

besicos.

Anónimo dijo...

Si no te dije nunca la verdad fue porque la verdad fue siempre una mentira. (Ricardo Arjona)

isobaras dijo...

Yo soporto el trabajo por alguien a quien quiero.

Me ha sentado muy bien leerte. Un besito.

NáN dijo...

Me había salido un poema muy beat generation (a los que tanto quiero), que es lo mismo que decir walthwhitmaniano. Lleno de energía, vitalidad y amor a la vida y los vivos.

Que digas que "te ha sentado bien" leerlo es una preciosidad, Isob, que no sabes cómo me deja. "Sentarte bien" un poema. ¡Qué alegría!
Y la frase que has elegido, de premio (elegir esa). Sin remedio un día tendré que conocerte. Pero entretanto, prométeme un comentario cada tres meses.

Carmen: ¡vaya peligro, Ricardito!

Peter dijo...

Un gran poema, algo triste, algo cínico, pero aún buscando la esperanza entre el gris del mundo.

"Tiene mucho que ver la voluntad

contra los vértices."

Sigo coleccionando cajitas misteriosas..

manolotel dijo...

Solo he leído la pagina presente (y pienso seguir buceando en las anteriores) pero, lo visto, me parece de una intensidad contagiosa, de un amor por la poesía (y por la vida, si es que era necesario decirlo) que se refleja incluso - ó, más aún- en las variadas referencias a la Muerte y a las muertes.

Difícil entrar en la "urdimbre" (esta palabra está dedicada a mi amigo el Aviador -que la odia-) de las complicidades que suelen darse en los blogs, que al final son un universo (generalmente poco poblado y a veces bastante íntimo) en si mismos.

Yo no he tenido la terca paciencia de mi amigo y no he leído "todos" los comentarios que quizás (digo quizás) me hubieran servido para interpretar ciertas claves comunes entre tus lectores y tus escritos.

Sí he entendido que estuviste en Cadiz, donde yo he vivido estos últimos años (antes he tenido la vivienda en Sevilla; vivir, he vivido en bastantes sitios) y que te gustó el Pay Pay, del que un familiar mío fue, ó, es, no lo sé, accionista y refundador.

Pero como dije al principio tampoco importan demasiado las referencias y sí en cambio el buen sabor de boca que deja el disfrutar buenos textos literarios como estos.

Tu último poema a medida que avanza, gana en expresividad y tiene un final interesante.

Ya sé que siempre es corto el lenguaje cuando uno espera oír los adjetivos (buenos o malos -mejor buenos, desde luego-) que merecen nuestras aportaciones literarias, pero yo creo que, lo de verdad importante, es lo que uno mismo piensa de ella.

Un abrazo.

Paralelo 49 dijo...

A mí me encanta Coltrane.

Paralelo 49 dijo...

Y esas poderosas maneras y formas que teneis de acción-reacción ante los estímulos.
Qué bonito es aventar el fuego, una vez que alguien encendió la chispa.

Paralelo 49 dijo...

Creí haber visto a Ruby Tuesday...

NáN dijo...

Tienes razón, Paralelo49: anoche vi la película Hijos de los hombres (de lo mejor que he visto en cine este año). En la banda sonora suena esta versión que hace Franco Battiato del tema Ruby Tuesday de los Rolling.

Quizá por el mundo que cuenta la peli y al que veo que nos encaminamos ("En el 2003 la gente no sabía que el futuro estaba a la vuelta de la esquina", dice un personaje), quizás por la belleza detenida en el tiempo de esta versión de la canción de los Rolling, quedé varado en la noche con un ataque de nostalgia que no me podía explicar y puse una entrada con el tema, la letra y unos balbucelos a modo de explicación.

El tema está en radioblog y en goear, pero la versión mejor es la del primero (hay que pegar juntas las 3 líneas o ir a http://www.radioblogclub.com y buscar Ruby Tuesday y elegir la versión de Battiato):

http://www.radioblogclub.com/open/
125178/ruby_tuesday/franco%20battiato_ruby%20tuesday


Pero esta mañana me quedé solo en casa y me senté sobre el zafu no para una meditación zen, sino para dejarme llevar a la deriva por esa nostalgia hacia atrás. Al abrir los ojos escribí un centimétro de poco mérito poético, pero tan triste que lo conservo para mí.

Viendo que no había comentarios, deseé que nadie la hubiera visto y quité la entrada. Como lo habías hecho, te debía esta explicación.

Anónimo dijo...

Ops. Me lo perdí. Pero bueno: si el autor quiere que me lo pierda, bien perdido está.

Battiato es uno de mis favoritos. Seguro que se lleva bien con Benni...

Je, je.