sábado, 21 de julio de 2007

¡Hasta pronto! ¿Quién se acuerda de Harold Brodkey?

Iba a poner unas fotos del lugar al que voy, para despedirme por unos días. Pero no las encuentro (quienes me conocen lo creerán enseguida). Sí encontré por aquí, en cambio, un bloc con notas del año 99 (mes de mayo). No es normal. Hay quien me ha dicho que le exaspero: no es solo a él, también me exaspero a mí mismo; por eso, salvo porque ese bloc o libreta se haya quedado olvidado en algún sitio poco accesible, el destino de todas las notas que he tomado (de lecturas, pensamientos, descripciones, algún poema suelto y no trabajado) ha sido la desaparición. Y ha sido un error, porque no habría estado mal para mí saber cuándo leí algo, o lo que se parecen determinados sentimientos durante un prolongado periodo de tiempo. Todos nos exasperamos, sobre todo a nosotros mismos pero también a los demás, y deberíamos ser más pacientes, porque si no salimos perdiendo: todos salimos perdiendo.

Sin trampa ni cartón pongo aquí las notas del 15, 16 y 17 de mayo de 1999 (el 17 fue lunes, pero sin duda hice fiesta) tal como las encuentro. Con seguridad estaba solo, porque únicamente tomo esas notas cuando me quedo solo y tengo mi ritmo. Además de lo dicho, esas tres entradas me sirven para presentar a uno de mis escritores amados. Anagrama publicó cinco libros de él, que leí en su tiempo, alguno dos veces, con fervor. Creo que deseaba parecerme a él. Si me preguntaran qué 3 escritores me han influido más, el nombre de Brodkey tendría que estar entre ellos.



Notas del 15, 16 y 17 de mayo de 1999

(15) Amistad profana
Harold Brodkey, Anagrama
Escribe como si compusiera una sinfonía, describiendo estados de ánimo, entrelazados con algunos hechos, que va repitiendo incansablemente, con ligeras variaciones (adiciones y sustracciones) cada vez: son los temas; o el Tema: el amor, con la red de relaciones personales de dominación y sumisión que crea.
Pocas veces narra “hechos”... a veces, algún fragmento de una conversación.
Pero cuando has leído 40 páginas, sientes que nunca has estado ante personajes tan reales (de cuya biografía apenas sabes nada) y que nunca has estado tan cerca de nadie como de ellos.

(16)
He seguido leyendo páginas de Amistad profana, intensamente, párrafo a párrafo. Después, me he puesto Grants en una copa grande, he puesto la 1ª de Mahler (Abado) y, fumando, veo entrar las nubes por el balcón de la izquierda, cruzarlo, desaparecer y volver a aparecer minutos después por el de la derecha (más al Este). Se acerca la puesta de sol, que ilumina las nubes desde atrás. Espero la aparición de una nube por el balcón de la derecha, mientras escribo esto.
La tarde no ha terminado, pero sé que lo hará y mi sentimiento dominante es el de la nostalgia por esta tarde que se pierde para siempre en el pasado.
Ya ha entrado la nube, alargada, pizarrosa por arriba, radiante donde está iluminada.

(17)
Terminé Amistad profana, pero no termino de leer a Brodkey. Eso no se termina. Se espera una nueva lectura. No solo porque es HB. Es que en él habla un viejo inteligente y, consciente cada vez más del tiempo que se me acaba, los personajes crepusculares me emocionan.

A veces veo en ti como si fueras agua inmóvil. Otras, mueves un pecho y suben todos los posos, lo que ha ido quedando de la vida, a enturbiar lo que sé. Fragmentos de sabiduría, de miedo, ¿de malicia?
Vosotras tenéis tiempo.
Yo, conciencia de él.
Trato de guardarlo para mí en vuestros corazones;
pero lo veo escaparse en las miradas,
sin agilidad ya, en las manos, para recogerlo.



La última parte del día 17 me resulta tan críptica como a cualquiera que la haya leído. Pero la nostalgia de la tarde que se convertirá en pasado, incluso cuando está sucediendo y es presente, la reconozco como mía. Procurando no romper aunque exaspere o me exasperen, me voy unos días.
Sobre Brodkey, he encontrado en la revista cultural Radar de un periódico argentino este párrafo:
«¿Qué quedó de Harold Brodkey? A diez años de su muerte, la pregunta resuena contra un muro de silencio. En Estados Unidos, donde supo ser una rutilante promesa y una celebridad literaria de primera línea, sus libros están agotados y son inconseguibles, y poco y nada se discute sobre una obra que levantó enormes controversias entre los críticos desde los años ‘60.»
Creo que exasperaba. El olvido es un error.


Pasadlo bien

12 comentarios:

Sonia dijo...

Que bien asomarme a tu ventana y descubrir con ilusión, algo nuevo que llevar a mi mesilla, buscaré a Harold Brodkey y lo pondré en mi lista de "cosas pendientes".


Que ilusión!!! Tengo que elegir los libros que me acompañen de viaje este verano ;-D

Besos

Lara dijo...

Esperaba encontrar esas fotos de las que nos habías hablado en la terraza de La posada, cuando el sol te daba, sólo a ti, en la mitad superior de la cara. Tenías que haberte quedado un rato más, pero te fuiste e imagino que en casa, enredaste con tus cosas, buscaste las fotos, no las encontraste y leíste tus libretas de hace casi diez años.

No conocía a HB (como viene siendo normal), pero me han encantado tus anotaciones. La críptica también, parándome por un momento a imaginar a quién va dirigida, y luego desistiendo, no hay hueco para los significados.

Me gustan esos apuntes sinceros, de regusto por la lectura, con pequeñas descripciones de las nubes o del paso del tiempo.

Cuando yo escribo en mis libretas, pienso que siempre recordaré por qué escribía. Pero también en mí pasan los años o los meses, y releo cosas sueltas y me sorprendo, como si no las hubiera escrito yo, extrañada y estupefacta, pero curiosa de mí misma. Curiosa de ti ahora. Las impresiones de los ojos, las nubes, no siempre las mismas.

Gracias por esto, también.

Claro que no me vas a creer, pero como sé que sí me creerás, te digo que me dispongo a colgar una entrada que también habla del paso del tiempo, y que tenía pensada desde hace días.

Anónimo dijo...

Solamente, Nán, para seguir agradeciéndote tus comentarios, que me hacen pensar y aprender. Un saludo muy cordial.

Anónimo dijo...

Qué maravilla.

No creo que intente siquiera encontrar a HB, de momento. Si está agotado en su país de origen...

Pero tamaña crítica literaria me intriga y me escuece. Hay tanto por leer (repito).

Ayer me dio mi madre una caja enrome llena de cartas que me escribió mi primera novia. No me he puesto a leerlas, y no estoy seguro de querer hacerlo. Pero mis notas de hace tiempo (si las hubiera tomado), esas sí que me gustaría echarles un ojillo, aunque no me reconociera en ellas.

Un abrazo, Nán. Buenas vacaciones.

Anónimo dijo...

Esas notas estaban en el lugar preciso aguardando a que tú volvieras a ellas sin necesidad de buscarlas. Sonia,Lara, Isidro y Microalgo (hasta ahora)leerán algun día a Brodkey.En mí, has reactivado la memoria de la sensación que me poseyó, hace aún más años de los que tienen esas notas, cuando tuve el placer de recibir el sabio consejo hecho materia mientras me acercabas:"El cuaderno rojo" de Auster y "Primer amor y otros pesares" de Brodkey con un ---ya me los devolverás-- Te los devolví y los busqué luego para mís rincones(donde tú tambien habitas)de Brodkey seguí "Relatos a la manera casi clásica""El Alma Fugitiva""Amistad Profana" (este lo leímos prácticamente a la vez, por la fecha de tus notas, y luego"Esta salvaje oscuridad" que llegó aquí cuando él ya no estaba, pero no lo leí entonces. Mis libros esperan a que mi necesidad de ellos los encuentre, mientras tanto no hay prisa, estarán ahí porque yo los traje a casa. Una propuesta de trabajo para un día, un encuentro en la complutense,un texto para encarnar y el día 1 de diciembre... entonces fuí al hueco del último Brodkey, lo abrí y leí la dos primeras frases en voz alta: "Tengo Sida. Me sorprende". Era el momento de leer su último libro. Luego me invadió una profunda nostalgia y dije - ya no leeré más a Brodkey porque no hay una sóla línea más publicada, traducida al menos y me pareció tan injusto durante un segundo,no más, hasta que percibí lo que tú Nan pones en la entrada... Brodkey no se va a acabar nunca... Eso es... Igual que ese recuerdo que no sólo era un préstamo de libros, no, era tanto más . Era mi pacto contigo, mi encuentro contigo, mi vida a partir de entonces... contigo, con los tuyos, con los míos cualquiera que fuesen que yo eligiera, pero en esencia aquel entendimiento que empezaba a partir de las palabras de otros. Y que tanto tiene que ver con el curso de la amistad entre las personas. Os leo siempre en silencio, leo vuestro amor mezclado con el amor a la literatura, a lo que uno lee de otro y lo proclama, a lo que se genera en estos lugares y me doy cuenta de que todo se ha amplificado y que aquel acto de entrega se ha multiplicado millones de veces a través de entradas como la tuya, y que te quiero desde entonces y que como a tu pregunta he levantado la mano pero nadie me ha visto he tenido que entrar a contestar: CLARO QUE ME ACUERDO DE HAROLD BRODKEY Y DEL PARADIGMA DE LA AMISTAD Y DE NOSOTROS...Y DE LARA(ahora voy a tu entrada del paso del tiempo que anuncias aquí) DESDE QUE LA EL PRIMER DIA TAMBIEN A TRAVES DE TI... VES? NO ACABARA NUNCA.
---Perdón por tan extenso desparrame, se nota que estoy de paro ocioso--- Feliz verano

Paralelo 49 dijo...

Yo no estoy de paro ocioso, qué suerte que tú Gael, lo estés y que gracias a eso, yo pueda leerte y de cierta manera sentirte.

Y maravilloso tu extenso desparrame y qué sé yo ni lo que quiero decir, se me escapa de las manos. Pero conmueve, sí.Muy adentro.

Pásalo bien Nán,
Besos a todos

carmen moreno dijo...

El olvido es un error...

Brodkey y el té con hierbabuena. Yo creo que los que estamos aquí ahora, en el epicentro peninsular, deberíamos comenzar a dejarnos libros.

Siempre miras a los ojos y nos enseñas y eso no tiene precio, Primo.

Se te quiere.

Pda.: Recuerda que a las monjas las carga el diablo, así que huye de ellas.

Miguel Marqués dijo...

Emocionante. Nostálgica tan solo la foto. Nostálgico el Radar. Nostálgico Harold. Una tarde metiéndose en un baúl. Te imagino echado sobre la baranda (de acero negro, aún caliente), sobre el jardín de los Höhenlohe, despidiendo a la nube pizarrosa y dando la bienvenida a las corrientes de aire nocturnas.

Encontrarse el propio ritmo en soledad y captar casi al segundo la nostalgia formándose, como se formó es nube en algún momento, sobre el mar: dejó de ser vapor, empezó a ser nube. Así el presente deja de ser presente para convertirse en nostalgia sin más ni más. Y saber percibir el momento punto de transformación es mágico casi sobrenatural. Sobre todo, porque los que tenéis esa capacidad para lo nostálgico, sabéis aprenderla pronto para lo feliz.

Anónimo dijo...

y sigo anotando autores.
Gracias.

¡Felices vacaciones!

Peter dijo...

Creo que en breve me haré con los libros que comentas, nán, pero creo qeu eso de empezar a pasarnos libros (Con estricto controld e quién tiene qué y donde está) va a acabar siendo necesario..

El olvido es un error..

Alba dijo...

Nán se nota que ya no estás, andan por ahí muchos blogs huerfanos de respuestas jejejej
Te dejo acá un blog, que aunque va un poco dedicado a estudiantes, hay muchos enlaces que se pueden aprovechar, y más adelante seguro que irá poniendo cosinas interesantes.En tu patio hay mucha gente y a alguien puede venirle bien para alguna consulta. Es my brother .
Feliz verano.
http://blog.educastur.es/
javiermenendezeoiluarca/

Alba dijo...

después de educastur, hay que poner
javiermenendezeoiluarca