domingo, 3 de junio de 2007

Michel Houellebecq, admitido: pasa el filtro

Y me ha costado. A Baricco no le di una segunda oportunidad. Leí Seda, rechacé el libro por falso y hasta hoy. Peor para mí, que dirán algunos: pues vale, pues muy bien. De Houellebecq, tras leer Plataforma, quedé indeciso, así que he leído Partículas elementales. De acuerdo que pasan las mismas cosas en los dos libros, que si eres la mujer generosa que puede salvar a un protagonista, te pasa como si eres amigo del “chico” en una peli del ejército americano y le enseñas una foto de tu novia de Kansas: ¡Estás perdido, muchacho! Vale todo esto; y también vale que parece escribir los libros en un laboratorio con una guía de fabricación: “Ahora ponemos unas gotas de información, dos páginas de emoción para el final de la sección; aquí unas opiniones bien fundamentadas... sobre todo no dejar títere con cabeza para que los lectores se vean afectados...”.

De acuerdo todo lo anterior, pero cada una de las partes está bien escrita. No es un autor que te cambie. No es ese amor que andamos buscando. Pero es una charla inteligente para algunas tardes del camino. Y te sientes tocado algunas veces... ¡pero qué se habrá creído este tipo! Leeré más, al menos uno más: Ampliación del campo de batalla, que creo es el que me recomendaron Winsta y Gael.

De momento, siendo un libro así, los subrayados, ¡muy largos!, son numerosos. Elijo tres (los tres me inquietaron o gustaron) de “Las partículas”, pero hay más. Pongo las páginas de la versión del libro en la colección Compactos de Anagrama.


Sobre la mujer (pp. 165-66)

«Treinta años más tarde, se veía obligado una vez más a llegar a la misma conclusión: no cabía duda de que las mujeres eran mejores que los hombres. Eran más dulces, más amables, más cariñosas, más compasivas; menos inclinadas a la violencia, al egoísmo, a la autoafirmación, a la crueldad. Además eran más razonables, más inteligentes y más trabajadoras.
En el fondo, se preguntaba Michel observando los movimientos del sol sobre las cortinas, ¿para qué servían los hombres? Puede que en épocas anteriores, cuando había muchos osos, la virilidad desempeñara un papel específico e insustituible; pero hacía siglos que los hombres, evidentemente, ya no servían para casi nada. A veces mataban el aburrimiento jugando partidos de tenis, cosa que era un mal menor;»



Sobre la vida en un cuerpo menoscabado (p. 251)

«Los elementos de la conciencia contemporánea ya no están adaptados a nuestra condición mortal. Nunca, en ninguna época y en ninguna otra civilización, se ha pensado tanto y tan constantemente en la edad; la gente tiene en la cabeza una idea muy simple del futuro: llegará un momento en el que la suma de los placeres físicos que uno puede esperar de la vida sea inferior a la suma de los dolores (uno siente, en el fondo de sí mismo, el giro del contador; y el contador siempre gira en el mismo sentido). Este examen racional de placeres y dolores, que cada cual se ve empujado a hacer tarde o temprano, conduce inexorablemente a partir de cierta edad al suicidio. Es divertido observar que Deleuze y Debord. dos respetados intelectuales de fin de siglo, se suicidaron sin motivos concretos, sólo porque no soportaban la perspectiva de su propia decadencia física. Estos suicidios no despertaron ningún asombro, no provocaron ningún comentario; en general, los suicidios de la gente mayor, que son los más frecuentes, nos parecen hoy en día perfectamente lógicos.»


Sobre el conocimiento y la certeza racional (pp. 273-74) (quien habla es el Director de investigaciones, que se va a jubilar y tiene la primera conversación personal con Michel en todos los años de conocerse)

«La verdad es que eso ya no me interesa en absoluto. El conocimiento sí... Queda un deseo de conocimiento. El deseo de conocimiento es curioso... Muy poca gente lo siente, ¿sabe?, incluso entre los investigadores; la mayoría se conforman con hacer carrera, se desvían rápidamente hacia la administración; sin embargo, en la historia de la humanidad tiene una tremenda importancia. Podríamos imaginar una fábula en la que un pequeño grupo de hombres (como máximo unos centenares de personas en todo el planeta) trabaja encarnizadamente en algo muy difícil, muy abstracto, absolutamente incomprensible para los no iniciados. Estos hombres siempre serán unos desconocidos para el resto de la población; no tienen poder, fortuna u honores; ni siquiera hay alguien que entienda el placer que les procura su pequeña actividad. Sin embargo son la potencia más importante del mundo, y lo son por un motivo muy simple, un motivo muy pequeño: detentan las claves de la certeza racional. Todo lo que declaran verdadero, el resto de la población lo reconoce tarde o temprano como tal. Ningún poder económico, político, social o religioso es capaz de enfrentarse a la evidencia de la certeza racional.»


Claro que hay más subrayados, algunos de ellos que me afectan más personalmente, otros que son más duros. O más tiernos. Pero estos bastan para pensar a sola; para discutir con los demás, si queréis, en los comentarios; para leer un poquito a este señor y decirme que me he equivocado; o que me he quedado corto.

En cualquier caso, ¡feliz junio, este mes que nos promete tanto!

27 comentarios:

silvia mondino dijo...

solo hay un Baricco que salvo de la quema: Novecento (Anagrama), le dí varias posibilidades a este autor, y además leyendolo en su idioma, pero, nada, me quedo solo con este
conoces a Maxence Ferminé? te aconsejo "Nieve",(Anagrama)un libro que me dejó encantada cuando lo leí, hace ya años

Unknown dijo...

Pues a mi Seda me gustó. ¿Sólo lo rechazaste por falso? ¿Acaso el mundo de la literatura no puede jugar con lo falso y lo irreal?

Me gusta por su párrafo repetitivo, me gusta por la sensación de nube, me gusta porque es el primer libro que me regaló, me gusta porque es como papel de arroz.

Anónimo dijo...

Rachel, no me hagas mucho caso (aunque defenderé mi intuición o mi ignorancia con uñas y dientes): me pareció un libro hecho para halagar al lector y que así fuera un éxito. Gustó mucho y seguro que tiene sus razones. No suelo rechazar los libros porque tengan éxito. Fui un paulausteriano cuando las tiradas eran de 3.000 ejemplares y no se agotaban; lo seguí siendo, igual de vehemente, cuando pasaron a ser de 30.000 y se agotaban. (He dejado de serlo cuando he leído el mismo libro con 10 títulos distintos).

Pero no me gusta lo que se escribe solo pensando en la venta, como me pareció con Seda. A lo mejor lo leí en un mal momento.

Como soy discplinado en la amista, leeré Novecento y también el que dices de Ferminé. Tu presencia en el blog puede ser un punto muy fuerte con todo lo que has leído y lees, pero sobre todo literatura italiana (ayer, en tu casa, curioso impertinente que soy, vi preparados en una repisa del salón 4 libros de Dino Buzzati en italiano).

Por cierto, os presento: Rachel, violinista, y Silvia, violinista.

Unknown dijo...

Sí que te hago caso nán, diferentes opiniones aumentan la capacidad de percepción ¿no?. Tal vez a mi me lo regalaron en un GRAN momento. Tal vez yo no he pensado que era un betseller sino un cuentito.

Creo que hay otros mucho más libros pensados de cara al público que seda.

SIlvia encantada :D :D :D :D

Anónimo dijo...

rachel, a mí también me gustó mucho Seda. Pero mucho.

nán, con Houellebecq me pasa lo que con Jelinek. Leerlo me causa desasosiego. Así que a ambos los tengo aparcados.

Demasiada dosis de la parte más oscura de la realidad asusta, ¿no?.

Un abrazo.

NáN dijo...

Me parece de perlas que os guste Seda a quien os guste. No se puede negar que es una obra hecha con mucha inteligencia (un "acabado perfecto").

Haré una primera y muy breve defensa de mi rechazo. Todo, lo real y lo irreal, cabe en la buena literatura. Lo que me molesta es cuando me pasan una cosa como si fuera otra. Hace ya mucho tiempo que la leí y la olvidé, pero la sensación que me dejó fue que mientras me contaba una historia, en segundo plano trataba de satisfacer ese deseo que imagino tendremos "casi todos" de que un ser bellísimo viva la vida entera maniobrando para que nos vaya bien y seamos felices. Entonces nosotros decimos que nos gusta cuando en realidad lo que nos gusta es la satisfacción "subliminal" de nuestros deseos. Y ahí, en lo que me parece una "operación subliminal", está lo que me crujió. Y me da la sensación de que juega con ese deseo que supone que tengo para que yo le ayude (con la compra de sus libros y hablando bien de él, a convertirse en escritor famoso).

Tienes razón, Winsta, es cuestión de dosis. ¡Pero algo hay que tomar, fortalecerse, tomar más! ¿No? Es cierto que monsieur Houellebecq consigue lo que abiertamente dice que se propone: encontrar la llaga, poner el dedo encima y apretar. Los resultados serían los contrarios a los de Baricco (hablo de un solo libro): con H, incómodos, nos desasosegamos, pero podemos reaccionar y estar más preparados. Además, hay más cosas en H: cómo combina los diferentes elementos (cómo mueve las masas de color, diríamos de un pintor) me enseña mucho (de la literatura y de la vida).

Me extraña, Rachel, que Silvia no haya vuelto a presentarse aquí para tomar contacto contigo. No he vuelto a abrir esta página y los comentarios hasta hoy, martes, por la mañana, pero me extraña que no te haya respondido al saludo y os conozcáis ya. El caso es que la he estado llamando por otros motivos y no la encuentro. Estará fuera o tendrá algún concierto por esos mundos. Pero me gustaría que os conocierais. (Os conoceréis, al menos cuando actúes tú en Madrid si está ella aquí).

Unknown dijo...

No te preocupes Nán, ya se asomará por aquí para tomarnos un café ¿verdad silvia? Me hace muuuucha ilusión tener a una violinista por aquí.

Un beso a los dos

(hoy toca sesión de evaluación)

Anónimo dijo...

Yo que me he tragado el ladrillo que escribió Proust. Yo que me zampé al inasible Joyce.

Yo que bajé al infierno en bicicleta (como dijo el poeta)...

No pude con Seda. Ahí estoy con Usted, Nán.

Anónimo dijo...

Y... por cierto, sí que es Usted clarividente diciendo que Junio promete (ya lo comenté en Océanos de Góndal). Que se lo digan a la Prima.

Abrazos!!!

Anónimo dijo...

http://doctorbrigato.blogspot.com/2007/04/libros-nieve-de-maxence-fermine.html

Yo estoy con Silvia "Novecento"
pero no he leido nada de Houellebecq.
Saludos Nán, me servís de mucha ayuda en cuanto a libros.
Suprhiya

Anónimo dijo...

http://memoriasdeunfriki.blogspot.com/2006/02/michel-houellebecq-la-posibilidad-de.html

Je je je
Indiferente a casi nadie no?

NáN dijo...

Excelente investigación blógica, Suprhiya. Creo que entre Silvia y tú haréis que leamos Nieve de Ferminé. Yo desde luego voy a hacerlo.

Gracias por los enlaces.

Don Micro, ya se lo dije en otro lado, véngase para aqui un fin de semana durante el mes de junio.

Beatriz Russo dijo...

¿Has leído "La posibilidad de una isla? De Houellebecq. Supongo que por el momento basta ya del mismo autor. Aunque yo suelo ser tan obsesiva que me lo leo todo. Es lo que me ha pasado con Murakami. Te lo recomiendo.

En cuanto a Seda, a mi me dejó indiferente, nada más.
Supongo que coincidiremos alguna vez en La Tetería. Gracias por las gracias.

Winsta,
me asusta que hayas aparcado a Jelinek y Houellebecq por el desasosiego. Ya te diré por qué. Quizás a mí me guste remover las miserias humanas a través de la escritura y me pase un poco de apretar las tuercas. Lo reconsideraré.

Un abrazo

Alba dijo...

De Murakami, estoy leyendo "Crónica delpájaro que da cuerda al mundo"
http://ellamentodeportnoy.blogspot.com/2005/07/haruki-murakami.html
Es muy curiosa la sensación con este libro. Sé los dias que puedo abrirlo, para disfrutarlo que no son todos.
Es muy interesante y quizás me pase lo que a ti , querer seguir leyendo a Murakami.No sé.
Feliz dia a todos

Anónimo dijo...

No he leído nada de Murakami. Pero ya estoy picado, a fé mía y vive Dios. Cuando me termine de zampar a Saki, Dahl, Téllez y Benítez Reyes (los que están en la recámara), lo tendré que poner en la lista.

Hay tanto, tanto por leer. Coñe. No sé cómo Borges se dedicó al final sólo a releer, con la de cosas que hay sueltas por ahí.

Y daría un huevo por ir, Nán, y ver la exposición de la Dama Reb en vivo. Pero no puedo. Ya me lo narrará la Prima, si es que no se nos queda a vivir allá... ¡que tó'sposible!

silvia mondino dijo...

aqui estoy, siento el retraso...
hola rachel!!encantada de conocerte en el mundo virtual, ahora nos queda tomarnos un te en la tetería y dar un a cara a nuestras notas...gracias nano para presentarnos...
bueno no

silvia mondino dijo...

siento se escapó el comentario anterior sin poder acabarlo
bueno, veo que la polemica Houllebecq Baricco sigue activa...

es raro hace un par de semanas me hablaron de Tokyo Blues, y el día siguiente sin buscarlo acabó en mis manos, después hace nada en la tetería lo ví en manos de un amigo y ahora aquí alguien de vosotros habla de su autor...algo me dice que va a pasar al primer sitio de mi lista de libros para leeer, ya os comentaré

Sonia dijo...

A mi Seda me gustó... y la forma en la que me lo regalaron más!

Houellebecq y La posibilidad de una isla también...

Pero Murakami (que comparto con Bea... hasta los libros ;-D)igual... Llevo 4 leidos suyos seguidos... temía intoxicarme y he cambiado... pero NO... estoy deseando volver...

Hola Silvia, no sabía que eras Silvia-Tetería.

Besos

Unknown dijo...

Hola Silviaaaa, lo de la tetería me tiene intrigada ¿eh? tendré que hacer una escapada.

Estoy con Sonia, es que la manera en que te regalan algo puedo volverlo muuuy especial.

En el resto de temas literarios me llevais mucha ventaja :( así que os seguiré leyendo para ponerme al día.

Peter dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Peter dijo...

De Baricco no he leído nada, pero si Micro y Nán no les ha gustado Seda... tendrán que dejármelo para que me lo lea, porque a buscarlo no voy a ir.

Murakami, por otra parte, es uno de mis autores favoritos. Tengo un cuento suyo Una mañana como uno de los mas tristes y bonitos que recuerdo.

Si no puedes Junio, Micro, siempre te queda Julio, ¿no? ;)

silvia mondino dijo...

peter me ha encantado el cuento que señalaste...decisamente me meto con tokyo blues ya!!!me faltan un par de capitulos de "un giorno perfetto"(un día perfecto) de Melania Mazzucco (no creo que todavía esté traducido) si no es mañana, el sabado que me voy a Oviedo en bus por concierto va a ser mi libro de viaje...

NáN dijo...

¡Vaya sorpresa, Píter, que eres blogista! Ya estás en el Patio de mi Recreo.

Silvia, el sábado en la mañana recorreremos la misma carretera (yo algo más de 300 km, hasta León; tú sigues más).

Pero pasaré antes que tú porque pienso salir hacia las 6:30 de la mañana. Quizá esta noche, o mañana, nos veamos en la Tetería.

Me encanta que Rachelñ dé conciero el viernes en Pamplona y tú en Oviedo (¿sábado, domingo?). Ya me contarás.

Besos a todos, sin distinción.

Y no, de momento no pienso leer al japonés, que tengo mucho que leer que había apartado por la operación Houellebecq.

Peter dijo...

Me alegro que te guste el cuento, Silvia. Ya disculparás mi pobre traducción.

Si, me he unido al carro de los bloguistas. Todavía está en desarrollo, pero creo que quedará bien. Cierto es que me animaron vuestros blogs a intentar el mío.

Nos vemos el martes en la expo de Reb

Miguel Marqués dijo...

Yo de Houellebecq sólo he leído Lanzarote, un librito bien corto en el que relata unas vacaciones demenciales en la isla (allí ha hecho varias cosas, colaboró en la grabación de un vídeo musical de un conocido grupo italiano que no conozco; así que ya tenemos otro literato internacional enamorado del cacho de lava redeado de agua y con nombre). Lo leí estando allí y me gustó mucho. Luego compré La possibilité d'une île en francés y lo empecé, pero paré pronto. Me gusta el estilo, me gusta lo que cuenta, pero de algún modo, me suena como a ya conocido. Como a que se le pilla pronto esa estrategia de "todas las sociedades tienen una llaga abierta, lo único que yo hago es meter el dedo en ella". Como a que no podría sorprender más allá de la página 30, aunque sí hacernos disfrutar (quizá algo más a los que gozamos con el humor negro y estupidote). O quizá me equivoco de largo (debería leer más y hablar menos).

Me encantó su poesía. Tiene un libro de poemas de los que intenté traducir alguno. Fue un infierno: sonetos perfectos de rima consonante y ritmo bien aparejado. Al tercero, dejé caer el lápiz. Ahora sí, son dulce de tamarindo (con el estómago vacío).

Anónimo dijo...

Una entrada sobre H. y yo no puedo decir nada.Veamos si aparece mi comentario, hace meses que solo soy una presencia que se alimenta de lo que decís y no da nada a cambio. Me siento parásita, no quiero "parasitaros"más. Habemus Houellebecq Nán, has hecho bien en darle otra oportunidad después de leer Plataforma, no es para iniciarse,"Plataforma" me gustó más en la versión teatral de Calixto Bieito que en la novela, está rulando de gira, os la recomiendo, es un buen trabajo.De los demás suyos qué decir... me gusta cabrearme y reirme a la vez.Pero es cierto que es la misma voz en todos,a mí no me importa, como en la Nothom.De H. Acaban de publicar "Supervivencia" que reune el resto de la obra poética que quedaba por traducir en España, lo edita Acuarela&Antonio Machado y a pie de página aparece el texto en francés. Su anterior libro de poesia de la misma editorial es "Renacimiento". Feliz Inauguración .

Anónimo dijo...

Te leemos alto y claro, Gael.
Un poco tristes, como ya sabes.

No dejes de dar esas informaciones, como lo de la obra poética que acaba de salir.

O sea, si pasa por aquí la versión que hace Beito de "Plataforma", hay que ir.

Qué bien saber que sigues ahí.