miércoles, 18 de abril de 2007

En Córdoba, hoy, la poesía y Piqueras



Imaginemos que paseamos por este callejón, unos amigos, venimos de tomar un vino y vamos a tomar otro. Hemos conocido a Juan Vicente Piqueras y se ha venido con nosotros. Aquí, ya de noche, en silencio, nos vuelve a recitar ese poema del libro Aldea que publicó en Hiperión y tanto nos gustó. Que nos acompañe hoy este poeta. Acepto en los comentarios préstamos de poemas suyos.


La peste de Tebas
Yo todo lo que yo haga
será ya para siempre lo que he hecho
Wistawa Szymborska


Cuando empezó la tragedia
el crimen ya había sido cometido.
La tragedia era, ahora, descubrir el delito
y el culpable.
Yo habría preferido la ignorancia.
Tú habías elegido indagar (...)
El pasado es más fuerte que Dios.
Nadie, ni Dios, puede cambiarlo. Sólo la memoria.
Vas haciéndote viejo y recordando
todo aquello que no ocurrió jamás.
Peor que el miedo a lo que va a ocurrir
es el temor atento
a lo que puede ser que haya ocurrido.
¡Dichosos los que ignoran!
Cada cosa que descubras será una espina más,
una amapola menos.
Te espera tu pasado
como en el fruto espera la semilla
y en la semilla un sol que nadie sabe.
¿Quieres saber la causa de la peste de Tebas?
¿Quieres saber quién eres?
El día que lo sepas te cegará saberlo. Nada nuevo.
No ocurre nada nuevo. Poco a poco
vas llegando al final, vas descubriendo
lo que ocurrió al principio, o tal vez no.

Ya nada te separa de tu vida.
Ya nada te depara
tantas sorpresas como tu pasado.

Juan Vicente Piqueras


[¡Ah! Indagando poesía y Córdoba, por la Red, he descubierto a Ibn Zaydun y a la princesa Wallada. Poetas cordobeses los dos. Dicen en Wikipedia que sostuvieron «apasionados y tormentosos amores », y que el suyo fue un «encuentro trascendental, pues de él arranca la revitalización de la poesía amorosa árabe, que adquiere un tono un tono personal inusitado». Habrá que leer mucho más de ellos y sobre ellos.]

10 comentarios:

Paralelo 49 dijo...

!!!!

Que detalles tienes Nán tan encantadores.
Acabo de llegar de trabajar con todo el cansancio, la desgana de la jornada, paso por aquí y no imaginas el vuelco que me ha dado el corazón al ver esa imagen y el nombre de Juan Vicente Piqueras. Si supieras cuantísimas veces he ido a la calle del pañuelo, y he escuchado el agua en esa plaza ( la más pequeña de España).

El laberinto de la judería es un lugar mágico donde perderse.Cuando paseas por allí tienes la sensación de escuchar el eco de Ibn Zaidun por los rincones y así suenan y resuenan de vez en cuando:
Y los arriates con sus riachuelos de plata me sonríen
como con collares desgarrados de tu cuello...



Ay ay ay... pero que emoción tan grande (y que corto se queda decir esto). Muchas gracias,Tantas gracias (como tú dices), por este regalo.

(Junto con el de Carmen, apunta también este viaje en alguna parte.)

Un abrazo

Gerardo dijo...

¡Qué linda foto, NáN! ¿Tú la tomaste? Y muy chingón el poema, bastante duro. Me acabo de enterar en tu anterior entrada de todos los viajes de nuestros camaradas. ¡Qué gran envidia! Ahora sólo te falta a ti venir a México. Y si no, voto a Cristo que este año nuevo (en el peor de los casos, el siguiente) lo paso en Madrid.

Y finalmente, estoy leyendo algo sobre Ibn Zaidun y me parece fascinante. ¡Gracias!

Paralelo 49 dijo...

Que calle tan bonita, he venido a esta hora otra vez a pasear por ella y oler la dama de noche.A leer a Piqueras. Quizá esté en lo cierto y mi pasado sea más fuerte que yo


Que tengas un buen día y que cada cosa que descubras sea una amapola más (y una espina menos)

NáN dijo...

Cómo me alegra, Par, que te alegrara y te llevara a esos espacios fuertes (que no tiempos) en los que basamos tantas cosas. Por lo que te he leído, puedo imaginar tu espíritu creciendo en sitios así.

La foto no es mía, Geraldino. Pero el lugar es de todos (siempre que no vayamos todos de golpe y lo estropeemos).

¿Te pareció duro el poema de Piqueras? A mí, simplemente espléndido. Quizá no valoré su dureza, pues me venía muy bien porque estoy ahora repasando (echando) muchas cuentas de mi pasado: me vienen encima (como "la montaña se desploma", que comenta un Anónimo en la entrada anterior), sin preaviso legal, las situaciones de las que más me avergüenzo. Estoy arreglando cuentas, ¡vaya!

El viaje a México es, desde Detectives salvajes de Bolaño, una obligación (que no cumpliré, posiblemente).

Pero la agencia turística Playas de Siberia sí podría organizar alguna vez, a la conveniencia de sus playeros, un paseo común por la judería cordobesa, a lo que añado desde ya la visita de la tumba de Jane Bowles en Málaga, seguido esa noche de una lectura pública de textos siberianos en el Hotel Larios... y más cosas que se nos vayan ocurriendo (repetición de la jugada en el PayPay de Cái sería obligado).

Y ese Año Nuevo ya lo espero.

Anónimo dijo...

La vía son dos líneas paralelas
-hierro aleado a huida- que conviven
en grava y sueño, sed y travesaños.

Toda vía viene del horizonte
y en él se pierde como lo que importa.
Toda vía es violenta,
íntima como un tren que se retrasa.

(Nada que no esté roto,
nadie que no conozca la caída)

La vía es escalera horizontal
de alta ida (paisajes,
espejismos, paréntesis),
líneas paralelas como amantes
que se requieren pero se rechazan,
y sólo en la distancia
hallan su ley, punto de fuga y fuego,
que los podría unir y sin embargo.

(Juan Vicente Piqueras)

Yo estoy conociendo a Piqueras ahora. Me ha parecido espléndido el poema que has colgado, primo. A ratos, la dureza Gerardo es inevitable, pero no quita belleza.

Las montañas que se nos vienen encima, Nán, lo hacen porque están desgastadas, así que será mejor despejar el camino y seguir caminando.

Me parece muy buena tu idea de ir a la tumba de Bowles y hacer lectura en Málaga y Cádiz. ¿Lo organizamos?

Unknown dijo...

Precioso poema y preciosa foto.
Es cierto, suena a fuente entre las callejuelas, a pensamientos recogidos en la sombra de una patio cordobés.

El pasado seguirá siempre ahí.

Anónimo dijo...

El otoño temprano debe ser bueno para córdoba-málaga-cádiz, ¿no?

Sería magnífico.

«y sin embargo»

Anónimo dijo...

En el otoño temprano, Cádiz tiene una luz como de barco pirata a punto de naufragar.

Leemos a Bowles entonces, pero venís antes, ¿no? Avisa y me reservo unos días de vacaciones para ese otoño y nos escapamos todos los posibles.

Pda.: ¿Qué quieres de Tetuán? Aún tienes tiempo me voy sobre el 7 u ocho de mayo.

Anónimo dijo...

Así que Usted también me recomienda "detectives salvajes"... es uno de los pocos libros que mi amigo Rímini se atreve a recomendar. Ya con esos dos avales, me temo que habrá que hacerse con él. Digo "me temo" porque además de Dumas, tengo abiertos a Vian, a Saki, a Benítez Reyes y a Dahl. Demasiados frentes para un ser fotosintético y unicelular que no tiene la meteórica velocidad de lectura de Míster Peter.

En fin, todo es ponerse y encontrar un huequito.

Por cierto: su señora Prima de Usted se trajo el otro día "Tan lejos, tan cerca" para verla en casa. También se vino el gato de Julio Cortázar. Ambas se quedaron fritas viendo la película (soy un chivato acusica). A mí me gustó mucho (con sus ángeles sobre Berlín), pese a lo desquiciado del guión.

Anónimo dijo...

lo de "detectives" es de esos mamotretos que uno no sabe si recomendar o no.

A mí me cambió la vida. Debía llevar veinte años sin leer poesía (debía llevar veinte años sin vivir) y de pronto, como un fogonazo, lo volví a entender todo. (pero todo, todo). ¿Qué sucede si no hay fogonazo?...

Y las pelis de Bruno Ganz, lo mismo: dejo de ser crítico y disfruto como un enano.

¿Ha encargado ya usted dos buenas hojas de lechuga, para cuando vaya para allí?