Tal vez
entre tanta dormida vacación,
envuelta
en tanta vida a crédito,
quede aún experiencia por leer.
Carlos Barral
El hombre que ya no trabaja
sueña, se ensueña, a veces duerme poco.
En el techo, iluminado por una rendija del balcón,
ve una pradera boca abajo
en la que pastan pequeños caballos de terracota
que se mueven graciosamente.
Que se mueven.
Da largos paseos y bebe aguardientes en vasos minúsculos.
Intenta hablar muy poco,
pero decir palabras exactas.
Cuando las ha pronunciado
le horroriza no haber dicho ni siquiera exactamente lo contrario.
Evacúa vacuidades.
El hombre que ya no trabaja
sueña que está en el mundo.
Pero ya no lo está.
Caído el disfraz, el atrezzo, la impostura del trabajo,
es ya lo que es.
Nada.
Lo que es por dentro cualquiera que cree,
por dios, todavía cree, como creyó él,
que es algo, alguien.
El hombre que ya no trabaja
bebe el vasito de aguardiente y ve, muy cerca,
unos ojos ardientes.
Abajo, un jersey de pico sugiere unos pechos hermosos.
Se pierde enseguida en una libélula de plata
prendida en el jersey.
La libélula se libera, ya no es de plata,
sobrevuela el local. Es un autómata de plástico
que se posa en el borde del vasito minúsculo. Vacío.
El hombre, que ya no trabaja,
pide que se lo rellenen,
paga la cuenta y lo deja entero
para la libélula.
Pasea y sueña sueños de polvo
con el que fabricar, en la noche inmensa,
graciosos caballitos de terracota
que se mueven graciosamente.
Que se mueven.
24 comentarios:
Qué bonito , Nán.
...
Podriamos hacer una versión de los que no trabajan , sin el "ya".
Un beso enorme que se mueve .
Que se mueve.
....
Maravilloso.
Angustia derramada sobre la mesa de la oficina pensando en esta mujer que trabaja y que no recuerda lo que hacía cuando no lo hacía, lo que amaba, lo que lloraba, lo que sentía, lo que escribía.
Quiero salir a mirar las libélulas bajo el ala de tu sombrero de paseante.
Y moverme. Y
moverme.
Qué maravilla, NáN.
Tú, el hombre que ya no trabajas, sigues siendo un hombre. Pocos lo pueden decir, llegado ese momento.
Incluso se diría que te has despojado de algunas cosas prescindibles.
Y los que tenemos la suerte de disfrutarte, tenemos, eso, suerte.
Un placer.
"Evacúa vacuidades". Quedarse en nada tras haberlo sido todo. Leyendo tus versos, nada se mueve se mueve, antes bien el sentido se agranda y permanece, como debe de ocurrirles seguramente a esos caballitos alados de terracota, que yo me imagino ahora convertidos en libélulas. Dice el DRAE de estas que son "ninfas acuáticas" durante la primera parte de su vida. La concordancia de los contrarios.
¿Te digo que me encanta?
Es una buena aspiración.
La mujer libélula que "aún" trabaja se quita el sombrero raído ante el hombre que ya no trabaja.
Si te sale esto es que trabajas, pero para ti, esa es la clave. Quizás haga falta todo un recorrido para saber llegar a la nada llena.
Siempre me han gustado las libélulas.
Un abrazo.
Bravo, hombre que ya no trabajas. Bravo.
Siempre trabajas Nán, tu siempre trabajas. Tu ahijá.
Me gusta mucho lo de la impostura del trabajo. Esa coraza que algunos se ponen para enocntrar su identidad (otros la buscan en otros grupos, casi dan más miedo).
Tambien la libélula.La libélula vaga de una vaga ilusión.
beso
di
Precioso. A esta mujer que tampoco trabaja le ha encantado :)
un beso
A este hombre que ya no quiere trabajar le gustaría soñar sueños de polvo para fabricar lo que se insinúe.
Lindo texto.
Este hombre que ya no trabaja tiene aún tantos sueños por compartir como vacuidades y palabras que se tintan de aguardiente y caballitos de terracota.
No te quejes, aprovecha para escribir poesías como ésta para nuestro deleite.
Besos, Nán.
Por aquí, esperando a Luisito ya.
El amigo, que aún trabaja,
Sueña, en la noche inmensa,
Con escribir como el hombre
Al que tanto agradece sus sueños.
No es algo ni alguien, es todo.
Un abraza enorme, Nán.
Que delicia de texto me has dejado en éxtasis :D Si escribir como escribes es no trabajar, que será trabajar Dios mío. Un abrazo.
En cierta manera, parece un texto de alguien que está de vuelta. No sé.
Querido Nano,
Una maravilla de poema. Me ha gustado especialmente ese despojamiento. Ahí creo que reside la verdadera sabiduría.
Abrazo,
J.
Que lindo Nán!!!
El hombre que no trabaja tiene todo para ser feliz y si no lo tiene, al menos, se lo inventa.
Un beso.
REYES
AROA
PORTOROSA
GEMMA
SUE
ISABEL
JESÚS
AHIJÁ
DI
ACCIDENTAL MENTE
TALIESIN
ZARZAMORA
JOSEP
PATITO
JOSÉ LUIS
JAVIER
ZAYI
He leído atentamente, varias veces, vuestros comentarios, pero no sé qué añadir. Salvo agradecer el sentirme acompañado. Entre el yo que escribe y el sujeto poético hay una distancia tan marcada que no puedo hablar por él. Como si a partir de un acto de voluntad que lo inicia, el poema se escribiera fuera de mí.
Valgan estos 5 versos de Carlos Barral, que bien podrían ser una cita de inicio:
Tal vez
entre tanta dormida vacación,
envuelta
en tanta vida a crédito,
quede aún experiencia por leer.
Abrazo a todos y todas.
La aliteración 'evacúa vacuidades' me encanta, en forma y en fondo.
Y yo te lo agradezco, HANS.
Si el poema se escribe fuera, es que ya están dentro de los demás.
Ya los ha envuelto en sus 'sueños de polvo'.
Joder Sr NaN vaya cosa impresionantemente bonita le ha salido de dentro!!!
No soy capaz de sacar una frase, estoy golpeado por el realismo salvajemente onirico que nos ha pintado con tanto gusto!!!
En fin, que hemos vivido contemplando demasiados unicornios azules por la ventana y ahora que se nos agritan las creencias y los versos, tenemos que acostumbrarnos a ver caballos de terracota encerrados en almacenes de polígonos industriales sin actividad.
Salud compañero!
Algo así, VERÓNICA, debe pasar. Pero me sigue resultando inexplicable leer lo que he escrito.
Un abrazón.
Gracias, CHICO, por tu presencia y palabras.
Salud a prueba de todo compañero.
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