jueves, 25 de agosto de 2011

Una larga y hermosa historia (hablo de María, no de Mario)


Hace ya no un tropel, sino una tropelía (en una combinación de las acepciones 2, 3 y 4) de años, cuando mi hijo estaba haciendo el bachillerato, María Zarazúa entró en mi casa con un tropel (esta vez sí, y en su acepción 1) de chicas y de chicos. Me alegra decir que casi todos y casi todas siguen siendo amigos. En el sentido pétreo de la palabra “amigos”. Más me alegra todavía decir que, aunque nunca se me ha ocurrido la chorrada de unirme a ellos en grupo, con algunas y algunos hemos llegado a ser amigos personales y nos vemos muy de vez en cuando a tomar una cerveza. Es el caso de María.


Estaba todavía en el Insti cuando me enseñó unas fotos que había hecho en un parque y quedé flipado. La cámara era barata, la técnica casi inexistente, pero su mirada me pareció implacable, de un azar que no puede ser azar, hermosa. La animé a que, hiciera lo que hiciera, no abandonara la fotografía. Hizo esa carrera de periodismo y audiovisuales y entró a trabajar en una TV para ser explotada, como los jóvenes de hace poco, pero con contrato fijo (no como los jóvenes de hoy). Y siguió practicando, aprovechando las vacaciones para hacer cursos en la Universidad de cine y fotografía de La Habana, largos Másters que terminaba con el número 1. Y haciendo, de vez en cuando, exposiciones.

Con el alias que usaba yo entonces para ayudar a jóvenes artistas a exponer en bares (me horroriza la idea de que el propio artista vaya por ahí, solo, defendiendo su obra), la ayudé a organizar su primera exposición en un conocido café de Malasaña. Lo normal es que al artista le baste con que le compren una o dos obras, pero vendió casi todo. Los precios eran asequibles para un bar, pero tenía una foto grande y preciosa que expuso porque sí. Costaba 25.000 pesetas, un precio desmedido para la época y para no ser una galería. Una noche estaba, como de costumbre (¡ay, que tropelía la obligada pérdida de ciertas costumbres!) en una banqueta del café y a tres metros de mí reconocí a un directos de teatro que había traído su obra a Madrid. Con la copa en la mano, recorrió la exposición y al sentarse preguntó al camarero por el precio de la grande. Sacó un billete de 5.000, lo entregó como señal y dijo que al día siguiente traería el resto. No conversé con él, pero los hielos se deshicieron en mi vaso.

Luego, ella ha ido haciendo exposiciones por su cuenta. Cuanto mejor lo hace, más le cuesta decidirse. Pero hace unos años hizo una “La casa de mis abuelos”, que me dejó bobo. Compré una que me impresionó. Sus abuelos, a los que estaba muy unida, habían muerto. La casa la habían dejado “recogida”, se habían desecho de casi todo. Ahora la iban a vender y tenían que dejarla vacía. María se encerró en ella, con la cámara, y fue fotografiando los detalles de lo que quedaba.

El texto de la exposición decía:

“Mis abuelos habían muerto. Primero mi abuelo y de amor y pena, ella un año después.

La casa quedó en silencio pero ellos permanecían entre sus cosas como huellas de nuestra memoria.

El año pasado, un día en el que me armé de valor, fui a fotografiar esos objetos que ahora estaban huérfanos. Íbamos a vender la casa y todo aquello desaparecería en manos de unos extraños.

Aquí os presento a mis abuelos y lo que fue parte de sus vidas."
(Podéis ver 10 fotos de la exposición haciendo clic AQUÍ)

Su visión poética y técnicamente perfecta agobiaba el corazón de los que la vimos. En una de las fotos, aparecía una caja como de zapatos, con dibujos, con documentos (el primero, viéndolo boca abajo, es una carta de Nueva York).

Al terminar la exposición, quedó conmigo y me regaló la caja, que contenía una copia de cada foto de la exposición. Para mí, tener la caja, la foto de la caja al lado, y dentro una copia de todas, es algo que nunca esperaba que me pasara.

El otro día me llamó y nos vimos Lola, ella y yo. Y en una bolsa de la FNAC me regaló el libro, con la portada que incluye la caja que yo, y solo yo, tengo en casa. Y me siento feliz, por mí. Y orgulloso, por María.

En su WEB ha seleccionado 200 fotografías.

Gracias, María, por tu compañía y por tu extrema generosidad.


19 comentarios:

AROAMD dijo...

Qué regalo tan chulo.

Jesús Miramón dijo...

Qué privilegio tan bonito, delicado y especial. Dice mucho de los dos: de quien lo recibe y de quien lo da. Generosidad de ida y vuelta (talento de ida y vuelta).

Ojalá cuando yo era joven hubiera encontrado a alguien como tú, Nán. Aunque nunca es tarde, sí, es verdad (pero yo me entiendo). Un abrazo fuerte.

Isabel dijo...

Gracias por mostrarnos a esta artista, he visitado La casa de sus abuelos y hay unos detalles preciosos. Me encantan las huellas de los tenedores, es genial, esta foto da para contar y contar. También he visto mucha luz y colorido en esa casa que dice mucho de los que la habitaron.
Y qué decir del texto de la exposición: me ha emocionado, porque he experimentado lo mismo con la casa de mis padres.
Reconozco el placer que os habrá dado el encuentro y el regalo.
Es entrañable.

NáN dijo...

Todo contacto con ella es siempre entrañable, ISABEL. Vivimos en el mismo barrio, pero nos vemos poco porque es realizadora de esas series que nosotros no vemos ni veremos y su horario está entre las 10 y las 14 horas.

¿Sabes una cosa? La foto de los tenedores es la que compré en esa exposición y la tengo colgada, a tamaño profesional (los tenedores tienen el tamaño normal de un tenedor), en mi casa. Muchas veces me detengo frente a ella y conversamos.

Un gran abrazo

El niño desgraciaíto dijo...

Son unas fotos y una historia preciosa. Enhorabuena.

Portarosa dijo...

Anda, pues no recuerdo yo esa foto...

Preciosas (y los papeles de las paredes, también).

Hay mucha gente a la que es una suerte conocer (joder, ¿esta frase es correcta, sintácticamente?).

Un abrazo.

Larisa dijo...

La foto 'Enchufe' es una verdadera preciosidad.

María es toda una artista. Aunque eso pa-qué escribirlo, si ya lo sabes.

(Echando un vistazo a las imágenes de 'Parte de ti', con su mito de 'Narciso alterado' a cuestas, tal y como explica la autora).

Por lo demás, me quedo pensando si esto de difundir cultura tan alegremente le hará gracia al Santo Padre. Recordarás, como persona de bien, que Natzinger arremetió, con su santo criterio, contra la ciencia sin cortapisas, esa lacra. ¡La cultura también ha de tener unos límites! Imagínate que a los humanos les da por exhibir belleza, compartir inquietudes y, lo que es peor, PENSAR.

(Diri-gente. Así se dice más-mehó).

NáN dijo...

Gracias, ND. Y un abrazote.

Es que llevas mucho tiempo sin quedarte en mi casa, PORTOROSA. Le he cambiado a LoL su estudio por el mío, que estaba demasiado cerca de la sala. En el nuevo (la habitación pequeña en la que dormiste una vez) tengo una pared para mí solo. Pero sí recordarás la huella sobre el polvo de los tenedores, a la derecha de la puerta del baño. Esa foto también era de esa expo.

La frase me parece sintácticamente correcta. Un abrazo y a ver si nos vemos pronto.

Sí lo sé, sí, LARISA, pero a los artistas hay que repetírselo, porque tienen una inseguridad congénita.

Tienes toda la razón: cuando la Iglesia quemaba a los científicos por decir burradas como la de que la Tierra da vueltas alrededor del Sol, nos estaba protegiendo de lo que no podemos entender. Oséase, salvando nuestra alma. En cuanto a lo del arte, como soy el tonto del pueblo se me permiten ciertas libertades.

diri-gente. Mucho mehó, ¡donde va a parar! Se pronuncia con facilidad.

Gemma dijo...

La vi en su momento en tu blog, tiempo atrás, y me sigue pareciendo maravillosa. Un dechado de belleza y fragilidad.
Tampoco me extraña que haya tenido ese gesto contigo. Me alegran sus éxitos y me alegro por ti.
Besos

NáN dijo...

La generosidad es siempre una exreañeza, un aire delicado, incluso aunque sepas que esa persona es generosa.

Dol dijo...

Sí , sí , pero lo que yo venía a decirte es que tenías razón , joío , no he podido dejar el blog; soy una yonki , necesito expresarme continuamente ; luego vuelvo y te leo con calma tanto este post como el de Berta que los dos prometen .
Aunque este post ya lo lei el otro dia y no comenté porque estab snsible y me puse a llorar ,esto de la casa de los abuelos y esa forma de inmortalizarlos me apretó el corazón y bueno, no pude decir nada ; la chica vale mucho y tú que nos dar a conocer a personas así.
Besos, siempre.

saiz dijo...

Nán, he estado un tiempo largo sin conexión a Internet, pero hoy he tenido oportunidad de leer tus últimos comentarios en mi blog de poemas. Me alegra enormemente que estés recuperado de tu problema en la espalda, y otra vez al pie del cañón. Me ha emocionado también todo lo demás que dices en tus comentarios. Un fuerte abrazo.

andandos dijo...

La miré hace tiempo, cuando la nombraste, y creo que tiene todo lo que dices, mirada, técnica y talento, por lo menos.

Un abrazo

Sue dijo...

Qué envidia de chica. Qué envidia de arte. Qué envidia de historia que, además, es real.
Donde estoy ahora no puedo acceder a las fotos, pero en cuanto tenga un momento pequeñito y rico en soledad me pongo a ello. Tengo muchas ganas de ver las fotos de esa casa.
¿Sabes que yo pensé hacer fotos de la de mis abuelos? Ahora viven mi tia y su marido, pero en breve quedará abandonada porque se mudan a otra más acondicionada. Tengo tantos recuerdos de esa casa que me da una pena horrible que se pierdan cuando no quede nadie de los que la disfrutamos para recordarla.
Curiosamente recuerdo más la casa "antigua", que es la misma pero antes de la reforma. El pozo, la despensa, la bodega, el hueco por donde hacíamos nuestras necesidades (un agujero en el suelo de la cocina), la cocina de carbón...

En fin, una bonita amistad que me ha gustado conocer.

Cuando vea las fotos ya te cuento más.

Un abrazo.

VERONICA LEONETTI dijo...

Me encantan María, su obra y está fascinante historia.

Elvira dijo...

¡Qué hermoso -y merecido- regalo te hicieron, NáN!

NáN dijo...

La chica vale un Perú, REYES. Hay que sumarle una vida tranquila y austera; más la delicadeza de su expresión cotidiana. Lo otro que dices era de cajón y es bueno que sea así (aunque yo no pueda seguir un blog diario todos los días).

Un beso

Para mí, SAIZ, pasarme de vez en cuando a leer los últimos poemas que has dejado, es una necesidad.

Un fuerte abrazo para ti.

En tu caso, JOSÉ LUIS, las palabras las pronuncia un excelente fotógrafo, así que tienen su peso específico.

Un abrazo

No pierdas la oportunidad, SUE, antes de que la casa quede fuera de la familia. Hay algo muy fuerte que nos une a esas casas.

Un beso

Cuando se publique el libro, le pediré que venga a hacernos una foto, VERÓNICA. Será una foto para guardar.

Un beso

Freia dijo...

No sé por qué se me había traspapelado esta hermosa historia.
El texto y el ritmo de narración, espléndidos como siempre.
El ser destinatario de un regalo tan personal y con tanta vida, un privilegio. Es de esos regalos impagables además. La vida, de tanto en tanto, nos sorprende.

Un abrazo de descanso y vacaciones, Nano querido. Que ya era hora...

NáN dijo...

Te toca disfrutar de descanso y vacaciones.

Eso es un regalo merecido.

Un gran abrazo