miércoles, 8 de diciembre de 2010

para no aburrise ni aburrarse (nosotros)



Algunos pensarán que con esa insistencia mía en que el mundo tiene una enfermedad terminal, pero todavía operable y curable, y que eso es lo importante, soy una persona seca que no presta atención a lo que parece no estar destinado directamente a ese cambio. Sin embargo, creo que no es así la cosa.

Una comentarista pregunta que adónde vamos. Mi respuesta (la mía de mí) es que al mismo sitio donde íbamos la semana pasada: a terminar con el sistema económico social que permite, por ejemplo, que en un país sin crisis económica (pero con el más alto nivel de ataque a los derechos humanos), estos niños no tengan escuela, porque no es rentable.

Más todavía, vamos en la dirección absolutamente contraria a la que pide este señor del chiste de hoy de El Roto (con su permiso, señores El Roto y El País).

23 comentarios:

Sue dijo...

http://www.youtube.com/watch?v=1Ru7Rls0Uvo

Me ha gustado y, no sé por qué, me he acordado de este vídeo de MJ.

andandos dijo...

He acabado de leer, hace poco, un libro que me dejó Jesús Miramón que trata de, simplificando, cómo los libros influyeron en Bach a la hora de hacer música. Este video, que me ha gustado mucho, me ha vuelto a recordar la importancia de leer buenos libros. También he visto algo que ya sabía, que no todos los niños son iguales. Un abrazo, Nán.

Fleischman dijo...

La cara que pone la señora cuando dice "de la mente" es impagable.

Stalker dijo...

El mundo está enfermo, sí; tu buscas la cura, indagas si en la herida, operas a corazón abierto si es preciso. ¡Ninguna sequedad en ello! Y sí una relación de itensidad con la vida,

el vídeo me encantó, Nán, me gustaría que hubiera biblioburros subiendo por el Paralel, aquí en Barcelona

un abrazo fuerte

NáN dijo...

A todos:

La enfermedad del cuerpo de la sociedad humana tiene que ser tratada, sin aspavientos ni melindres, antes de que llegue a ser terminal. Pero lo mismo que a un enfermo grave cercano a nosotros le damos todos los paliativos que podemos, es de razón no esperar a la solución final y aprobar todos los paliativos posibles a los efectos secundarios de la enfermedad, sobre todo en los más inocentes.

Hay tres cosas que sobresalen para mí de este vídeo.

1) La niña que dice "Fue espectacular. No se lo pueden ni imaginar".

2) El niño con la camisa roja, lavada y planchada, con los zapatos relimpios en las manos (la madre le debió decir 'no te los pongas hasta que legues, no se te menchen de barro').

3) Y la niña gordezuela del final. Cuando dicen "ya podéis abrir los ojos". Los abre, pero como le gustaba más lo que veía, los vuelve a cerrar.

Asimismo, cuando veo a niños abriendo paquetes de regalos como energúmenos, me entran ganas de darles cabotás. Y a los mayores también.

Gemma dijo...

Qué bueno, Nano. Que los burritos se llamen además, Alfa, la burra, y Beto, el macho, me ha parecido genial.

Y cuando el chico dice eso de que aspira a "cambiarles la vaina a los peladitos". O que se propone "cultivar colombianos con mentalidad crítica, constructiva y con mucha imaginación". ¿Se puede desear algo mejor? Gracias por compartirlo.
Fuerte abrazo

Fernando Valls dijo...

Después de ver este vídeo se reconcilia uno con el mundo. Mientras siga habiendo gente como este maestro que recorre la Colombia profunda con sus burros y sus libros, enseñándoles cosas a los niños, estaremos salvados. Saludos.

Freia dijo...

Yo creo que tu párrafo de presentación está equivocado en dos cosas. Una es relativa al carácter y actuaciones del anfitrión de la bitácora. La otra es porque creo firmemente que actitudes vitales como estas propician definitivamente el cambio, curando y salvando a ese enfermo terminal en el que nos desenvolvemos.

Un abrazo grande, grande.

Zayi Hernández dijo...

Mi Nán, alomejor a la gente que vive acá y que tienen de todo, esto les parecerá una mariconada, pero yo que vengo del otro lado...que he conocido a muchos padres que no tienen cómo ayudar a sus peques a que vivan el mundo de niños que merecen, lo que hace este señor, es tal cual dice la niña: Espectacular.

Hace años, le pregunté a la chica que le limpiaba a mi cuñada qué le daría a sus cuatro niños por Reyes y ella, que no tenía plata, me dijo: "Ya ellos son grandes", los niños tenían: 2,4,6 y 8 años respectivamente. En aquella época pude solventar el problema de que esos niños tuviesen algo que destapar esa noche, pero qué habrá pasado los siguientes años?...
Un besito.

Sue dijo...

Además de recordarme al video de MJ, también me quedo con la niña que dice "espectacular". Y con lo que dice el chico al final: "Cultivar colombianos (que es como decir, personas) con mentalidad crítica, constructiva y con imaginación".
Y con las risas de los niños.

Relindo.

Portarosa dijo...

Qué maravilla, NáN. Gracias por la información.

Un abrazo.

Isabel dijo...

Y tanto que no es así, Nano, lo que pasa es que, como siempre, la dura realidad unida al catastrofismo de los medios nos invade, porque eso vende y no este maravilloso video.
Este es uno de esos días en los que me alegro infinito de que internet exista y que tú lo hayas subido a tu blog.

Besos

Doctora Anchoa dijo...

Pues a mí me parecen admirables las personas que tienen la valentía de diagnosticar la enfermedad y a la vez de no perder la esperanza. Me ha gustado el vídeo, no sé por qué, pero me parece optimista.

Dol dijo...

Tú , seco??

No, hombre, no.

Un beso.

Josep Vilaplana dijo...

Acciones y palabras que se definen a la perfección la esperanza. Por cierto, aquí, en este país de guiñol en el que habito, hay algunas bibliotecas semidesérticas y burros por doquier –muchos de ellos dedicados la política y al comercio en general-, por lo que no veo imposible una positiva reconversión del sector (ya te mantendré debidamente informado).
Tal vez no sea necesario decirte, pero te lo digo, que coincido plenamente con el comentario de Reyes.

Un abrazo.

Isabel Barceló Chico dijo...

Conocía este vídeo, lo ví hace unos meses y me gustó muchísimo. No sólo por la labor maravillosa que cumple llevando a los niños la emoción de la fantasía, sino por el convencimiento, la fuerza y la perserverancia del bibliotecario. Porque hay personas como él, el mundo puede tener remedio. Lo tiene, estoy segura. Un abrazo muy fuerte.

NáN dijo...

A todos. No sé porqué, pero aquí he preferido no ir contestando de uno en uno; quizá porque este vídeo es de todos y para todos.

Estamos de acuerdo en que ese hombre (que representa a muchos hombres y muchas mujeres que se dan en otros aspectos) es una Esperanza, no, de verdad que no, Zayi, nadie hay tan insensible para considerarlo una mariconada. Estamos de acuerdo en la inocencia de los niños perdedores.

Y creo que estamos de acuerdo en que el vídeo nos remueve algo, nos hace mejores hacia los demás.

Bendito maestro el del burro, benditos niños que dejan de tener miedo y sonríen, bendito vídeo y bendita Internet que vale para extender estas cosas.

Di Vagando dijo...

Creo contigo que internet tiene un poder enorme para difundir este tipo de historias, y hay un montón. La que yo ví de primera mano (perdonad el autobombo, pero es que es genial) es la de
fotokids y lo divague aquí. Una fotógrafa de Reuters les dió una camara a los niños del basurero de Guatelma City y... lo que salio de allí (y sigue saliendo).

En Colombia conocimos otro proyecto en el q conseguían bicis para q los ninios pudieran ir a la escuela (spr lejos de sus pueblos), pero no tienen web. Claro q tb conocimos a un grupo de religiosos (carismáticos, croe q se llamaban) q "daban un año de su vida al SEñor" enseñando al biblia en imágenes a los ninios analfabetos. Cuando els pregunté porqué no les enseñaban a leer... en fin, el Seños es lo primero.

Me ha encantado el vídeo, gracias NaN. El tema es: dónde vamos desde aquí?

VERONICA LEONETTI dijo...

A mi también me ha encantado el "ya podéis abrir los ojos" y la niña que prefiere cerrarlos.

Jesús Miramón dijo...

Pero, ¿cómo se me pudo pasar esta entrada? El video es emocionante, conmovedor, revelador y, como alguien ha dicho ya, una semilla de optimismo. Gracias por compartirlo, Nán.

NáN dijo...

Por dios, que os tengo abandonados a los tres.

Confieso que cada vez me cuesta más responder a los comentarios. Es porque no me gusta hacerlo a tontas y a locas: quien ha dejado un comentario merece una reflexión, aunque luego mi respuesta sea zafia, o gamberra, o barroco-fallera.

Pero esta vez tiene parte de culpa DI VAGANDO. Le cuesta mucho escribir algo que no nos llene de intratextos, que a su vez nos llevará a otros textos. Hasta que hay que decir basta porque, si no, te pasas tres horas encantado yendo de la Ceca a la Meca.

Me ha encantado ese divague de junio. Lástima que entonces no hubiera nacido para vosotras.

Hugísimos.

Anda que no le he dado vueltas a esos dos segundos de esa niña, VERÓNICA. Me parece el centro de todo el vídeo: el resultado final glorioso del librero del burro. Todavía, en estos momentos, lo recuerdo y me emociona. ¿Qué imagen habría atesorado esa niña para siempre, como algo que la haría fuerte el resto de su vida?
Dulce abrazo, amiga.

Sí hay razones para el optimismo, JESÚS. O, al menos, para no ceder a la desesperanza total.
Con eso nos basta.
Un gran abrazo.

LUISA M. dijo...

Con muchísimo retraso (pues hace casi dos meses que hiciste esta entrada), he llegado hoy hasta aquí (via "feisbu" por un comentario de Gemma) y he visto este reportaje del Biblioburro.
¡Cuánto me ha gustado! ¡Qué hermosa la iniciativa de este maestro! Mucho deberíamos aprender de esa actitud y de ese entusiasmo nosotros que disfrutamos de una vida "cómoda". ¡Y qué duras las condiciones de vida de estos pequeños! Nada más bonito que ver en sus caras esos ojos donde brilla la ilusión mientras leen o escuchan un cuento.
Gracias, Nan, por traer aquí este video y por hacernos reflexionar.
Un abrazo.

NáN dijo...

Estoy de acuerdo contigo en todo, LUISA M. Si nos diéramos cuenta de nuestra "cómoda posición", quizás hiciéramos más por quienes debemos hacerlo, en lugar de estar todo el rato pensando en trienios y problemas burocráticos.

Es más fácil que brillen los ojos de los niños que tienen nada y se les da algo, cierto. Pero la enseñanza debería recuperar parte de la ilusión perdida.

Un abrazo