Los dos perros de la historia
Era más malo que un nublao y por la noche lo ataban, no fuera a salir uno de los veraneantes y al volver se lo comiera antes de olerlo. Lo primero que hacía por las mañanas era soltarlo.
No se esfuercen en hacer comentarios, que no está permitido. Conozco a algunos de mis visitantes que no se van a leer los textos, pero pondrían cualquier tontería dándoselas de que se están leyendo la historia y precisamente aquí, comentan.
