Silencio.
Solos en el aire
finalmente los proyectiles iluminan Gaza
el Congo, decenas de lugares
que hay que devolver a dios
o deshabitar, que es lo mismo,
para dejar sitio a las mercancías
y sus manipuladores de ínfimo precio
de personas ínfimas.
Luz intermitente
de discoteca. Fotomatón.
Digital game. Reality show.
Volveremos a tener calcetines baratos
a buen precio que desconocemos.
La sangre derramada es la que mejor sella
los contratos de propiedad.
Habrá grandes descuentos
para nuestro sueldos míseros.
Gaza, toda guerra es Gaza,
se iluminará desde las rendijas de los talleres clandestinos
cuando hayan aprendido la lección.
Si iluminara nuestra conciencia
y prefiriéramos andar descalzos
dejaríamos a oscuras a los mercarniceros.
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13 comentarios:
Fuera calcetines y zapatos. Volvamos a la tribu, sí señor.
Qué desolador, Nan! Así es,
tranquilos, mañana habrá baratillo!
No importa,si todo huele a sangre!
Mañana habrá baratillo!
Pasado> y BB, os agradezco vuestra presencia aquí. Como se dice, los hijos más torpes son los que más queremos.
Me ha gustado muchísimo , y si nos ponemos de acuerdo, me quito los zapatos ahora mismo.
Pero antes un traslado a canarias, por favor.
Si me gustaba la vida allí es porque era más simple a la hora de vestir y calzar.
Un beso compungido.
Si hacemos nuestra guerra de cada día más ética y más sencilla, todos ganamos.
Como decía mi abuela "no es más feliz quien más tiene, sino el que menos necesita".
Desgraciadamente toda guerra es... y el lugar va cambiando porque, por lo visto, desde que nos pusimos los calcetines y los zapatos empezamos a tener problemas de riego sanguíneo en la cabeza y eso no nos deja pensar con claridad.
Seguro que el Señor Punchet tendría algo que decir al respecto.
Yo no ando descalza pero mis calcetines siempre tienen patatas (se llaman así a los agujeros en todas partes?). Supongo que por ellos se escapa la conciencia.
Qué paisaje más deshabitado pintaste, Nán.
Bueno, nán, ya los nombraste
"mercarniceros".
Ojalá que (como dices) esa luz mortecina de los talleres clandestinos nos llegara deslumbradora y nos hiciera mirar las etiquetas que indican en qué lugar se fabrica lo que compramos.
Habrá grandes descuentos para nuestros sueldos míseros, muy bueno, sí señor
Vamos Reyes, como decía la vieja canción: "Fuera los zapagtos, fuera las corbatas, vamos a bailar el rock".
Isabel, de eso se trata siempre, de que podemos hacer la guerra de cada día. Yo me siento guerrero nada más levantarme y cada uno hace lo que puede. He recibido un mail de un conocido que anda por la selva, defendiendo como abogado a los indios (él lo es, aunque estuvo en España en la universidad y se fue para allá), todos los paras y los sicarios de las compañías le buscan para matarle, pero ya ha conseguido que les devuelvan las tierras ilegalmente robadas a varios indios. Se juega la vida; nosotros podemos jugarnos ser antipáticos a veces. Todo vale.
Ay, Carmen, el señor Punchet es un caso perdido para esas cosas (y para otras muchas). Menos mal que algunos amigos próximos compensamos su abulia.
Tomates, Bárbara, los centrípetos les llamamos tomates. Mi casa es un verdadero almacén de ellos. A lo mejor se te escapa la conciencia, pero por ellos entra la desfachatez, que ayuda mucho. ¡Fíjate, no me había dado cuenta hasta ahora de la hermosura de esta palabra: desfacharse!
Es cuestión de tiempo, winsta, y de sensibilidad.
Gracias, Miguel por pasarte por aquí. (yo me he pasado por allí y hay mucho bueno que leer).
Duro, punzante y directo al corazón, tu poema.
¡Qué frágil es nuestra memoria, a veces! Callamos, olvidamos a los que sufren, preferimos no pensar cómo malviven otros y... nuestra vida sigue como si tal cosa.
Gracias, Nán, por abrir esta rendija y dar un poco de luz a nuestras conciencias.
Besos.
Tendremos que hacer lo imposible, Luisa M
cómo había pasado por alto este poema
hay que dejar a oscuras a todos los mercaderes en sus oscuras vidas
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