Después me volví hacia el frente y saqué otra, pero no me pareció que el mar estuviera tan bien situado como la silla.
Cogí entonces el cuadernito de la mesa y escribí esto, que no he querido corregir, dado que salió de ese momento de embotamiento mental.
Dormir es una pequeña muerte
feliz.
Un ensayo particular.
Un deseo de que suceda así
que así te encuentren
Incluso mordisqueado por encantadores ratoncitos
pero con una sonrisa feliz
porque soñabas que con tu cuerpo joven
le hacías el amor a su dulce cuerpo
mirando a sus ojos, donde veías la verdad.
Ese momento de la verdad
donde feliz, por fin para siempre,
unos ratoncitos mordisqueaban
el cuerpo en paz y sonriente.
19 comentarios:
Unos ratoncitos sonrientes, ellos también, tras poder saborear tu felicidad. Seguro.
De la silla sólo puedo decirte que dan ganas de sentarse en ella. Parece dispuesta allí para soñar. O para que tú la veas.
Besos
Bienvenido Nàn. Te hemos echado mucho de menos...
Los ratoncillos que nos quedamos aquí también ahora sonreímos.
Lo tiene claro para llevar-te-se.
Ni lo sueñes.
Besitos muuuchos.
Pues si son así todos tus momentos de embotamiento mental, benditos sean...
Supongo que la muerte, si es verdadera, debe de tener algo hermoso y placentero. Quiero pensar.
Y qué ricas las siestas pero qué pegajosa melancolía al despertarse, ¿no?
Una muerte feliz, unos ratoncitos sonrientes, un lento disfrutar del sexo y el mar... Nano, BIENVENIDO otra vez. Desde luego, lo que más me gusta es el sexo y el mar, llámenme pervertida.
¡Bienvenido!
Sin duda la silla estaba mejor situada que el mar.
:)
winsta
¿Qué les pasa a todos ustedes, compañeros de travesía?
¿Existe un virus que los haya convertido a todos en poetas?
¿Tal vez sea ese el final de la humanidad, todos abrumados por la palabra?
:-D
Buenísimo Nano, y además, con algo que me gusta particularmente, la imagen de la muerte en paz y feliz. Ahí es nada.
Un abrazo,
X.
Nán, ¡sabe a felicidad! a esas veces que hasta una silla parece que encaja de maravilla en el mundo como brújula y nos explota dentro esa sensación indomable, donde puedes decir ratoncitos y seguir durmiendo ...
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Quiero decirle al sujeto de arriba, el Xavie., que lo asuma... que por mucho esfuerzo que sus ideas y fragmentos y las camas sin haceres hagan, no sumcumbiremos a las pistolas, que pienso salvar a María a Rayas en cuanto pueda, ¡ja! y que usté Don X, tiene mucho de poeta, aaaah.
Nán tú puedes sucumbir a lo que quieras, claro, faltaría, yo vigilo.
el cuerpo en paz y sonriente...
miles de abrazos...
K
Qué bueno que hayas vuelto, Nan. Estaba tan vacía tu silla...
Nán, la silla, desde luego, tiene una situación privilegiada.
A veces, en esos momentos de "embotamiento mental", como tú los llamas, se nos ocurren ideas extrañas que pueden ser interesantes.
¿Bien despierto ya y recuperado?
Pues, bienvenido de nuevo y... cuidado con los mordisquitos de esos ratoncillos.
Besos.
Mega, dejaremos que los ratoncitos pasen hambre un tiempo. Así lo disfrutarán más. La silla, con mis movimientos, perdió ese punto de perfección, pero creo que basta que algunas cosas sean perfectas un tiempo para que sirvan a... no sé muy bien qué.
Freia, qué bien que sonrias, eso me hace pensar que las cosas van por donde deben ir.
estnom, muuuuuchos y más, claro que sí.
Pegajosa, Bárbara, has dado con la palabra acertada; pero cuando desaparece esa sensación de entre-tiempo y entre-espacio, se la añora.
No te lo llamo, Carmen, porque en todo eso soy muy liberal (no en la economía, como Aznar y la Espe y los ejecutivos de todas las financieras que nos han hecho esta jugarreta por la que tanta gente sufrirá). El sexo en la mar y la mar de sexo... mmmmm, apetecible.
Sin duda, Winsta, la silla estaba tan bien situada con respecto a mí como los que comentáis aquí.
Xavie, ¡ahí es nada! Pero con respecto a lo otro, que sepas que traiciono a la prosa muchas más veces de las que tú piensas. Abrazo, amigo, ¡y gracias!
Mi güerita, no te dejaremos que a nuestra María le quites las opción de vez en cuando de las pistolas, será su serie B. O sea, nuestra María B.
En cuanto lo de don X, bien que aciertas.
Y vigila, sí, como tú sabes hacerlo con esas palabras-laberinto del que casi siempre indicas cómo salir.
Kika, claro que nos los iremos dando. Tú estarás a punto de que todos te tengamos que dar muchos muchos muchos.
No solo mi silla, Flavia, me sentía vacío de no entrar a mirar otros apetecibles sillones y sofás.
Luisa M, siempre tan cerca, gracias por venir a sentarte un ratito.
La silla, la mirada, las fotos, la palabra, los sueños.
La consciencia de la vida captada en un instante.
Hay segundos en los que uno puede morir en paz.
Gracias por plasmar uno de los tuyos y compartirlo.
bss
Leí una vez un textito de Cortázar, encontrado por una persona queridísima por mí en una revista perdida, en el que el luengo argentino postulaba que dormir no es una actividad reparadora, sino un amago de la muerte, del que uno se despierta hecho polvo y un poco más muerto que cuando se acostó.
Me reconozco ya en el texto, Nán. Lo entiendo excesivamente (excesivamente) bien. Aún así, sigo pensando que lo mejor que nos pasará en la vida está aún por venir. Como te dije, algunos no tenemos remedio.
me hizo gracia lo del acompañante. Como en las invitaciones de las bodas: Maricarmen y acompañante.
ETDN, ya sabes que los del Taller somos todos unos fijones y unos plasmadores natos. Hasta podríamos decir que exhibicionistas, pero eso es la literatura, ¿no?
Joér, Microalgo, me halaga haberle robado un tema (aunque el sentido es contrario) a Cortázar. Y en cuanto a lo de que "lo mejor está por venir", conviene ya que la vida se vaya dando un poquico prisa, que se nos distrae en cualquier parte, hablando con las vecinas, y no nos trae lo que nos debe.
Martin, ser "acompañante" es una posición de lo más digna. Tiene incluso la dignidad de la falta de biografía. "Compañero" tiene resonancias militantes, "acompañante" es tan tierno.
pues yo veo los ratoncillos y ese cuerpo dulce que era joven y no siento felicidad, sino vida solamente (y repito lo dicho: ahí es nada)
la silla después de la siesta sigue dándome vértigo
porque siempre veo el submundo más allá de tus poemas, que tanto me gustan
qué bien que volviste
Me cuelo en horas de sopor para dejarte aquí un pequeño, deliciosamente mordisqueado, saludo somnoliento.
Y un beso.
Ah, mis queridas latecomers, qué placer veros por aquí. Dando mordisquitos a la vida.
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